Un discurso que aburre de tan obvio
cuando gastas las mismas vanas letras.
Estando a pocas gotas del agobio
mi nula tolerancia cronometras.
Vestido blanco en un altar sin novio
en dóciles vacíos que penetras.
Haciéndome pasar por vil microbio
delirios favoritos hoy perpetras.
Parece menos acto y más charada
de lágrimas que pagan justo precio
en una guerra nunca declarada.
Y cuelgo así del péndulo por necio
viendo venir mi próxima parada
resbalo torpes manos del trapecio.
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