No comprendo tus tejes y manejes.
Ese misterio oculto en tus entrañas.
Con guarnición de acero van tus ejes.
No escatimas en fórmulas extrañas.
¿Por qué con tanto celo lo proteges?
¿y por qué los ocultas tras tus mañas?
Sé que mis pensamientos son herejes
pero el tema me quema las pestañas.
Ya con esto no quiero ser deudor.
Quizás debía sólo sumergirme
en el estricto y rígido sudor.
Un yeso nunca espera que se firme.
Aprobarme fue justo por pudor
y ahora por tus leyes abolirme.