Lecciones

pequeña anie

Poeta que considera el portal su segunda casa
La vida en sí es una escuela
donde todos estudiamos
pero no aprende cualquiera.

Los maestros son el Tiempo,
el Dolor, el Sentimiento,
la Soledad, la Necesidad,
la Tristeza, la Alegría,
el Odio, el Amor y la Fantasía.

El maestro Tiempo
da lecciones
cada día
nos pone pruebas, nos examina
y algunas sorpresas sin prepararnos,

de él aprendo que a veces
puede ser tarde para amarnos.

El señor Dolor tan estricto y severo
es quien reprueba al mundo entero,
nos hace ignorantes, nos suspende,
somos repetidores en su materia
y seamos o no aplicados
a su clase estamos obligados,
de él aprendo que siempre
hay algo que más duele.

Don Sentimiento es traicionero
puede dar lecciones con dulzura
o hacerte aprender con amargura,
es inevitable no ser amante
de su maestría, es gran orador
y a veces caemos enviciados,
de él aprendo que a los sentimientos
hay que controlarlos o de lo contrario
en vez de ser amos seremos esclavos.

Doña Soledad es serena,
paciente, no es mala ni buena,
ella habla pero no se hace oír,
otras veces quema tan fría,
otras veces ella es mejor
que cualquier compañía,
de ella aprendo
que no todo lo deseado
nos da alegrías.

La señora Necesidad es la maestra
de los cálculos, los problemas,
fracciones y ecuaciones de la vida,
a veces nos hace sumar, otras restar
puede multiplicar, dividir o elevar,
de ella aprendo que todo debe
ser a la medida de lo necesario,
no hay que dar más de lo que recibes
y si alguien te resta es mejor dividirse.

Señorita Tristeza, vieja y solitaria,
reprimida, amargada y arisca,
a todos nos llena de miedo,
nos pone a prueba entre llantos,
nos examina con quebrantos
y todos con sobresalientes
sin evitarlo la vamos cursando,
con ella aprendo que nada es eterno
y que aunque a veces es lenta
siempre se acaba alejando.

La dulce miss Alegría, inocente,
carismática y llena de fantasía
es quien marca la diferencia,
con libertad nos enseña, juega,
nos hace alvidar de las reglas
aunque a veces se enferma
y nos deja a doña Tristeza
de reemplazo,
con ella aprendo a disfrutar
de cada regalo que la vida da
y que solo son instantes
lo que muchos llamamos felicidad.

Ahora hablaré del señor don Odio
tiene autoridad sobre todos,
es implacable, soberbio, controlador,
tirano y sobretodo inhumano,
el nos sobrecarga, nos agobia,
nos vuelve intolerantes, mezquinos,
insensibles incluso cobardes,
son pocos los que logran aplacarle
y de sus lecciones se libran
pero al final es grande lo que enseña
él, solo a quien lo obedece envenena.

Mi maestro favorito es mi lic.
el encantador don Amor,
es galante, tierno, educado
y a todos nos ha cautivado,
el nos enseña con dulzura,
a veces se ausenta
y llega un reemplazo
ella es la dulce Fantasía
la que enseña con engaños,
nos vuelve ciegos por años
entre cuentos creamos poesías,
nos hace creer que es amor
cuando solo son fantasías.

Esta es la escuela llamada vida
de nosotros depende vivirla,
si para valorar lo bueno
hay que cursarla sufrida,
no me arrepiento ni reniego
pues al final verá el ciego,
escuchará el que fue sordo,
libertad alcanzará la fiera
y todo será, gracias a la escuela.




 
Última edición:
La vida en sí es una escuela
donde todos estudiamos
pero no aprende cualquiera.

Los maestros son el Tiempo,
el Dolor, el Sentimiento,
la Soledad, la Necesidad,
la Tristeza, la Alegría,
el Odio, el Amor y la Fantasía.

El maestro Tiempo
da lecciones
cada día
nos pone pruebas, nos examina
y algunas sorpresas sin prepararnos,

de él aprendo que a veces
puede ser tarde para amarnos.

El señor Dolor tan estricto y severo
es quien reprueba al mundo entero,
nos hace ignorantes, nos suspende,
somos repetidores en su materia
y seamos o no aplicados
a su clase estamos obligados,
de él aprendo que siempre
hay algo que más duele.

Don Sentimiento es traicionero
puede dar lecciones con dulzura
o hacerte aprender con amargura,
es inevitable no ser amante
de su maestría, es gran orador
y a veces caemos enviciados,
de él aprendo que a los sentimientos
hay que controlarlos o de lo contrario
en vez de ser amos seremos esclavos.

Doña Soledad es serena,
paciente, no es mala ni buena,
ella habla pero no se hace oír,
otras veces quema tan fría,
otras veces ella es mejor
que cualquier compañía,
de ella aprendo
que no todo lo deseado
nos da alegrías.

La señora Necesidad es la maestra
de los cálculos, los problemas,
fracciones y ecuaciones de la vida,
a veces nos hace sumar, otras restar
puede multiplicar, dividir o elevar,
de ella aprendo que todo debe
ser a la medida de lo necesario,
no hay que dar más de lo que recibes
y si alguien te resta es mejor dividirse.

Señorita Tristeza, vieja y solitaria,
reprimida, amargada y arisca,
a todos nos llena de miedo,
nos pone a prueba entre llantos,
nos examina con quebrantos
y todos con sobresalientes
sin evitarlo la vamos cursando,
con ella aprendo que nada es eterno
y que aunque a veces es lenta
siempre se acaba alejando.

La dulce miss Alegría, inocente,
carismática y llena de fantasía
es quien marca la diferencia,
con libertad nos enseña, juega,
nos hace alvidar de las reglas
aunque a veces se enferma
y nos deja a doña Tristeza
de reemplazo,
con ella aprendo a disfrutar
de cada regalo que la vida da
y que solo son instantes
lo que muchos llamamos felicidad.

Ahora hablaré del señor don Odio
tiene autoridad sobre todos,
es implacable, soberbio, controlador,
tirano y sobretodo inhumano,
el nos sobrecarga, nos agobia,
nos vuelve intolerantes, mezquinos,
insensibles incluso cobardes,
son pocos los que logran aplacarle
y de sus lecciones se libran
pero al final es grande lo que enseña
él, solo a quien lo obedece envenena.

Mi maestro favorito es mi lic.
el encantador don Amor,
es galante, tierno, educado
y a todos nos ha cautivado,
el nos enseña con dulzura,
a veces se ausenta
y llega un reemplazo
ella es la dulce Fantasía
la que enseña con engaños,
nos vuelve ciegos por años
entre cuentos creamos poesías,
nos hace creer que es amor
cuando solo son fantasías.

Esta es la escuela llamada vida
de nosotros depende vivirla,
si para valorar lo bueno
hay que cursarla sufrida,
no me arrepiento ni reniego
pues al final verá el ciego,
escuchará el que fue sordo,
libertad alcanzará la fiera
y todo será, gracias a la escuela.




Con esa planta docente veo muy difícil que aprueben cualquier lección. Encima, miss Alegría tirando licencia. Dudo que el Licenciado amor de para tanto abasto.
Una muy buena analogía, anie.
Un beso.
 
Así es mi pequeña anie, la vida es gran escuela,
a la que todos entramos, casi todos reprobamos.

La vida en sí es una escuela
donde todos estudiamos
pero no aprende cualquiera.

Los maestros son el Tiempo,
el Dolor, el Sentimiento,
la Soledad, la Necesidad,
la Tristeza, la Alegría,
el Odio, el Amor y la Fantasía.

El maestro Tiempo
da lecciones
cada día
nos pone pruebas, nos examina
y algunas sorpresas sin prepararnos,

de él aprendo que a veces
puede ser tarde para amarnos.

El señor Dolor tan estricto y severo
es quien reprueba al mundo entero,
nos hace ignorantes, nos suspende,
somos repetidores en su materia
y seamos o no aplicados
a su clase estamos obligados,
de él aprendo que siempre
hay algo que más duele.

Don Sentimiento es traicionero
puede dar lecciones con dulzura
o hacerte aprender con amargura,
es inevitable no ser amante
de su maestría, es gran orador
y a veces caemos enviciados,
de él aprendo que a los sentimientos
hay que controlarlos o de lo contrario
en vez de ser amos seremos esclavos.

Doña Soledad es serena,
paciente, no es mala ni buena,
ella habla pero no se hace oír,
otras veces quema tan fría,
otras veces ella es mejor
que cualquier compañía,
de ella aprendo
que no todo lo deseado
nos da alegrías.

La señora Necesidad es la maestra
de los cálculos, los problemas,
fracciones y ecuaciones de la vida,
a veces nos hace sumar, otras restar
puede multiplicar, dividir o elevar,
de ella aprendo que todo debe
ser a la medida de lo necesario,
no hay que dar más de lo que recibes
y si alguien te resta es mejor dividirse.

Señorita Tristeza, vieja y solitaria,
reprimida, amargada y arisca,
a todos nos llena de miedo,
nos pone a prueba entre llantos,
nos examina con quebrantos
y todos con sobresalientes
sin evitarlo la vamos cursando,
con ella aprendo que nada es eterno
y que aunque a veces es lenta
siempre se acaba alejando.

La dulce miss Alegría, inocente,
carismática y llena de fantasía
es quien marca la diferencia,
con libertad nos enseña, juega,
nos hace alvidar de las reglas
aunque a veces se enferma
y nos deja a doña Tristeza
de reemplazo,
con ella aprendo a disfrutar
de cada regalo que la vida da
y que solo son instantes
lo que muchos llamamos felicidad.

Ahora hablaré del señor don Odio
tiene autoridad sobre todos,
es implacable, soberbio, controlador,
tirano y sobretodo inhumano,
el nos sobrecarga, nos agobia,
nos vuelve intolerantes, mezquinos,
insensibles incluso cobardes,
son pocos los que logran aplacarle
y de sus lecciones se libran
pero al final es grande lo que enseña
él, solo a quien lo obedece envenena.

Mi maestro favorito es mi lic.
el encantador don Amor,
es galante, tierno, educado
y a todos nos ha cautivado,
el nos enseña con dulzura,
a veces se ausenta
y llega un reemplazo
ella es la dulce Fantasía
la que enseña con engaños,
nos vuelve ciegos por años
entre cuentos creamos poesías,
nos hace creer que es amor
cuando solo son fantasías.

Esta es la escuela llamada vida
de nosotros depende vivirla,
si para valorar lo bueno
hay que cursarla sufrida,
no me arrepiento ni reniego
pues al final verá el ciego,
escuchará el que fue sordo,
libertad alcanzará la fiera
y todo será, gracias a la escuela.




 

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