Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué es la poesía? Es, la vida
tamizada en la pluma del poeta.
La trocea, la mezcla, la cuece
la filtra y la deja reposar.
Luego, fría, ya está lista,
para ser servida.
Es postre y es primer plato,
revuelto, sin disciplina,
cena caliente en invierno,
soufflés perdido en el intento,
o un rústico bocadillo de chorizo.
Y a pesar de tanta pitanza
comprimida entre verbos
salteadas con metáforas…
La poesía no es un banquete
encima de una mesa
de mármol, blanca y fría.
Es el brindis que raja la garganta
dulce y amargo , fuerte y suave
que embriaga al mundo
moderadamente , precisa
y llena de belleza.
¿Y el poeta? Él es, solo un soñador,
un tonto, con recurso recurrentes,
y es de las letras, el indigente.
Mas su musa lo reclama,
lo apalea, lo busca y lo llama,
y el poeta es...
El más chulo de las letras,
solo es un eco ,un zarpazo
capaz de herir,
sin que las heridas sangre,
agoniza, pero nunca muere,
es el rastro sutil que el hombre deja
con miles de vueltas sin fin
en este carrusel del mundo.
Mas siempre fue y será,
el testigo incómodo
que revela los secretos del alma,
que los demás… Intentan ocultar.
tamizada en la pluma del poeta.
La trocea, la mezcla, la cuece
la filtra y la deja reposar.
Luego, fría, ya está lista,
para ser servida.
Es postre y es primer plato,
revuelto, sin disciplina,
cena caliente en invierno,
soufflés perdido en el intento,
o un rústico bocadillo de chorizo.
Y a pesar de tanta pitanza
comprimida entre verbos
salteadas con metáforas…
La poesía no es un banquete
encima de una mesa
de mármol, blanca y fría.
Es el brindis que raja la garganta
dulce y amargo , fuerte y suave
que embriaga al mundo
moderadamente , precisa
y llena de belleza.
¿Y el poeta? Él es, solo un soñador,
un tonto, con recurso recurrentes,
y es de las letras, el indigente.
Mas su musa lo reclama,
lo apalea, lo busca y lo llama,
y el poeta es...
El más chulo de las letras,
solo es un eco ,un zarpazo
capaz de herir,
sin que las heridas sangre,
agoniza, pero nunca muere,
es el rastro sutil que el hombre deja
con miles de vueltas sin fin
en este carrusel del mundo.
Mas siempre fue y será,
el testigo incómodo
que revela los secretos del alma,
que los demás… Intentan ocultar.