licprof
Poeta fiel al portal
cuando impunemente me fletaste por otro hombre
anduve un tiempo desdichado sin saber què demonios o carajo hacer:
no hacìa otra cosa que pensar en vos
pero digamos que te habìa metido los cuernos con otras pendejas:
no me habìas perdonado parece, tu venganza fue patearme por otro hombre
que incluso una noche se asomò pero no se atreviò a hablarme
por pudor miedo o lo que fuere
ya no podìa verte aunque quisiera, era como si hubieras muerto:
me lo tenìa bien merecido por mi estùpido machismo
que incluso, idiota, un dìa adoptò la forma de un cachetazo en la mejilla:
como si vos fueras propiedad privada mìa, estùpido machismo
y aùn màs estùpida misoginia
3 años vivimos nuestro idilio consistente en hacer el amor
en los màs mugrientos y abyectos hoteluchos de mala o buena muerte
llenos de arañas mosquitos y otras alimañas no encantadoras precisamente
en camas desvencijadas visitadas por un ejèrcito de amorosas parejas
a cambio de una tarifa razonable que yo solìa pagar con mis bolsillos escasos
con mi exigua billetera, con el sudor de mi frente
o concurrìamos a bailar a los màs destartalados salones de baile
cuyo piso se caìa a pedazos debido a la humedad ambiente:
allì solìas hacerme escenas de celos infundados
o bien fundados ya que las otras conocidas me invitaban a bailar
asì como a vos tambièn te invitaban y sonriente accedìas:
aquellas escenas de celos se desarrollaron durante algùn tiempo
y pensar que hoy en dìa no veo un cuerpo de mujer ni de casualidad, ni en figuritas
salvo en las fotografìas digitales
bien, lo cierto es que cuando me fletaste anduve muy mal durante un tiempo:
sobrevivì escribiendo antipoemas en los cuales narraba nuestras desventuras amatorias
nuestras desavenencias sexuales
nuestras correctas pràcticas sadomasoquistas
en una mansiòn prestada por un matrimonio
que se habìa ido de viaje turìstico con rumbo desconocido
en la cual mansiòn habìa un perro grande que habìa que alimentar adecuadamente
no era cuestiòn que muriera de inaniciòn
y una pileta que habìa que limpiar
pues se llenaba con las hojas del otoño
mientras hacìamos el amor en una cama desvencijada
que rechinaba con un ruido temible
mientras escuchàbamos los nocturnos de chopin
o en su defecto una banda de punk rock
o cumbia llamada villera por què no?
finalmente sobrevivì a esa penuria amorosa tomando cursos de teatro
de danzaterapia
de literaturas varias y septentrionales
pocos años despuès volvì a verte en un baile, en una milonga:
estabas linda como siempre como un sol o flor pero no bailamos aquella noche de viernes:
yo no hacìa otra cosa que fumar como un escuerzo
como si la juventud fuera a durar para siempre
mirando como los otros incluso vos bailabas con otros
como si se tratara de un espectàculo fabuloso y descomunal
como si la ronda del baile fuera un sistema solar o galaxia
o un reloj cuyas agujas giran al revès, al vesre
anduve un tiempo desdichado sin saber què demonios o carajo hacer:
no hacìa otra cosa que pensar en vos
pero digamos que te habìa metido los cuernos con otras pendejas:
no me habìas perdonado parece, tu venganza fue patearme por otro hombre
que incluso una noche se asomò pero no se atreviò a hablarme
por pudor miedo o lo que fuere
ya no podìa verte aunque quisiera, era como si hubieras muerto:
me lo tenìa bien merecido por mi estùpido machismo
que incluso, idiota, un dìa adoptò la forma de un cachetazo en la mejilla:
como si vos fueras propiedad privada mìa, estùpido machismo
y aùn màs estùpida misoginia
3 años vivimos nuestro idilio consistente en hacer el amor
en los màs mugrientos y abyectos hoteluchos de mala o buena muerte
llenos de arañas mosquitos y otras alimañas no encantadoras precisamente
en camas desvencijadas visitadas por un ejèrcito de amorosas parejas
a cambio de una tarifa razonable que yo solìa pagar con mis bolsillos escasos
con mi exigua billetera, con el sudor de mi frente
o concurrìamos a bailar a los màs destartalados salones de baile
cuyo piso se caìa a pedazos debido a la humedad ambiente:
allì solìas hacerme escenas de celos infundados
o bien fundados ya que las otras conocidas me invitaban a bailar
asì como a vos tambièn te invitaban y sonriente accedìas:
aquellas escenas de celos se desarrollaron durante algùn tiempo
y pensar que hoy en dìa no veo un cuerpo de mujer ni de casualidad, ni en figuritas
salvo en las fotografìas digitales
bien, lo cierto es que cuando me fletaste anduve muy mal durante un tiempo:
sobrevivì escribiendo antipoemas en los cuales narraba nuestras desventuras amatorias
nuestras desavenencias sexuales
nuestras correctas pràcticas sadomasoquistas
en una mansiòn prestada por un matrimonio
que se habìa ido de viaje turìstico con rumbo desconocido
en la cual mansiòn habìa un perro grande que habìa que alimentar adecuadamente
no era cuestiòn que muriera de inaniciòn
y una pileta que habìa que limpiar
pues se llenaba con las hojas del otoño
mientras hacìamos el amor en una cama desvencijada
que rechinaba con un ruido temible
mientras escuchàbamos los nocturnos de chopin
o en su defecto una banda de punk rock
o cumbia llamada villera por què no?
finalmente sobrevivì a esa penuria amorosa tomando cursos de teatro
de danzaterapia
de literaturas varias y septentrionales
pocos años despuès volvì a verte en un baile, en una milonga:
estabas linda como siempre como un sol o flor pero no bailamos aquella noche de viernes:
yo no hacìa otra cosa que fumar como un escuerzo
como si la juventud fuera a durar para siempre
mirando como los otros incluso vos bailabas con otros
como si se tratara de un espectàculo fabuloso y descomunal
como si la ronda del baile fuera un sistema solar o galaxia
o un reloj cuyas agujas giran al revès, al vesre