EllieWoonlon
Achís
Mi infancia se redujo a unos pocos años.
Porque mientras más vivo, más se alejan en cuanto a distancia.
Y redescubro su importancia. Con la cantidad de días que llevo contado,
podría armar una altísima torre de yengas, o un castillo de cartas.
Los tiempos de cuando a mi abuela dejaba harta.
Con travesuras absurdas,
siguiendo una lógica de respeto en falta.
Fueron cuando era chica; de estatura baja.
Y claro, era mucho más pequeña que hoy.
Es decir, en físico y corazón.
A veces ignoramos el egoísmo en los niños,
y su sencilla razón.
Pero qué justa sazón dan los adultos al guiso,
del cual se nutren los hijos.
Los condimentos son límites, deberes, elogios y mimos.
¿El platillo será vegetariano, o para carnívoros?
Ah, ¿bajo qué duda escatimar?... Mientras sea un deleite benigno.
Qué difícil es cocinar en soledad, alguien te dejó su tarea por la mitad, una esencial.
Cómo me conmueve desde ya. Cocinera joven, que no abandonó el partido;
con un recetario hecho para dos chefs bien aprendidos.
Valiente, y puesto el delantal, cocinaste lo requerido.
Y te pasaste en cuanto al amor maternal, lo hiciste un tanto más proteínico.
Porque mientras más vivo, más se alejan en cuanto a distancia.
Y redescubro su importancia. Con la cantidad de días que llevo contado,
podría armar una altísima torre de yengas, o un castillo de cartas.
Los tiempos de cuando a mi abuela dejaba harta.
Con travesuras absurdas,
siguiendo una lógica de respeto en falta.
Fueron cuando era chica; de estatura baja.
Y claro, era mucho más pequeña que hoy.
Es decir, en físico y corazón.
A veces ignoramos el egoísmo en los niños,
y su sencilla razón.
Pero qué justa sazón dan los adultos al guiso,
del cual se nutren los hijos.
Los condimentos son límites, deberes, elogios y mimos.
¿El platillo será vegetariano, o para carnívoros?
Ah, ¿bajo qué duda escatimar?... Mientras sea un deleite benigno.
Qué difícil es cocinar en soledad, alguien te dejó su tarea por la mitad, una esencial.
Cómo me conmueve desde ya. Cocinera joven, que no abandonó el partido;
con un recetario hecho para dos chefs bien aprendidos.
Valiente, y puesto el delantal, cocinaste lo requerido.
Y te pasaste en cuanto al amor maternal, lo hiciste un tanto más proteínico.