David Bernal
Poeta recién llegado
Caras hoscamente alargadas
Las miradas hambrientas de las aves carroñeras
Anhelando los despojos de esta sociedad vacía
Piojos bajo la corona del fuelle y de la hulla
Parias, zanganos taimados de la leche negra
Que mamaron de pezones tan corruptos como ellos
Se disputan la osamenta del buey muerto como hienas
Peleando sin escrupulos con los puños dientes y las piernas
Que perdon y que castigo es necesario o pertinente
Cuanta parte de culpa tienen sus conciencias
Si la ciencia no descifra de sus hambres los motivos
Y es de sabios perdonar, pero de tontos ser la presa
Las miradas hambrientas de las aves carroñeras
Anhelando los despojos de esta sociedad vacía
Piojos bajo la corona del fuelle y de la hulla
Parias, zanganos taimados de la leche negra
Que mamaron de pezones tan corruptos como ellos
Se disputan la osamenta del buey muerto como hienas
Peleando sin escrupulos con los puños dientes y las piernas
Que perdon y que castigo es necesario o pertinente
Cuanta parte de culpa tienen sus conciencias
Si la ciencia no descifra de sus hambres los motivos
Y es de sabios perdonar, pero de tontos ser la presa
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