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Gustavo Cervantes
Invitado
Dame el sostén de tus versos
enciende mi piel con tus letras
dame el aliento de tu poesía.
Toma mi esencia de poeta,
y conviértete en poema
sabré leer entre tus líneas.
La luz apenas se asoma como
una vaga presencia,
como ese anhelo que habita el alma
y vuela a recoger tu aliento,
las horas pasan y mi pluma
perezosa sólo esboza algunas letras,
se niega al silencio de tu ausencia
y aunque sabe que puedes leer
entre mis líneas,
necesita de ese tu hacer de poeta,
para acampar las tormentas
que se hacen viento en mi boca.
Tus palabras serán el incentivo,
para buscar el verso y la metáfora,
para convertirte en mi último motivo,
y en la musa divina de mi mente loca.
Sabré hacer pausa entre tus comas,
esperar en el suspenso de tus puntos,
lloraré contigo si la lágrima se asoma,
y si la risa te gana, reiremos juntos,
seremos oh! poeta de mis desvaríos,
cantar de cantares, aroma de lirios
haremos de nuestro canto un himno,
y un silencio solemne compartido.
Un silencio compartido de dos cuerpos,
con los besos rondándonos las bocas,
y las manos extendidas tocando el universo,
en esas noches que florece el verso entre
las sábanas no hay suspenso entre los puntos,
hay un cúmulo de esperas que saldar en este encuentro,
abrazos postergados que a la luz de la luna
se perdieron entre los puntos y las comas ,
entre miradas veladas que se vaciaban de ausencias,
construyamos ahora un oasis de palabras de amor,
de susurros que se quieran, que se mimen
entre los labios, como amantes.
Oh, Amada! Que te habia esperado,
como un soldado presto a la batalla,
abreme las puertas de tus enunciados,
me meteré en tu mente... y en tu alma.
Me meteré valiente entre tus sábanas,
y en tu piel ardiente plasmaré mi verso
dejá que mis manos derriben las murallas
entregate amante a la delicia de mi beso.
Oh, Mia amante de mis dulces sueños,
tu cuerpo en mi cuerpo, tu suspiro tierno
fuego con fuego, orgásmico encuentro
lágrima feliz... como un final de cuento.
si podriamos Meche... no te arrepentirás.
poetas del mundo, seduzcan a sus musas
abracenlas tiernamente.
