Situaciones que caen sin rimar.

Los regalos que depositas sobre la mesa,
se vuelven alas rotas que nunca lograron volar.
Son las grietas que se formaron en torno al reloj,
aquel sobre la pared,
el que siempre intentó consolarme,
cantando canciones de cuna.
Decirme que algún día me querrías,
y que al salir de la escuela,
parado ahí estarías.
Lástima,
la sangre pesa en el adn,
pero no es capaz de dar abrazos.

Su mirada frente a la mía,
me parece apabullante,
reconforta los pedazos rotos que me quedan,
de aquello que en mis poemas,
suelo apodar "corazón",
pero que sigo tratando de hacer latir.
Ella me ama,
pero yo no soy capaz de ser feliz.

Las sensaciones de ansiedad me roban el aliento,
las noches se hacen largas,
eternas,
de aquellas que te despiertan.
De las que se devoran cigarrillos,
de las que de vez en cuando,
acarician gotas húmedas sobre tus mejillas.
Esto seguramente no consiga rimar,
y el verso se me termina.
O acaso lo que se acaba,
pueda llegar a ser otra cosa distinta.
 

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