salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
El alma de un poeta se ha marchado,
vagando por el aire sola y triste,
llevándose los versos que no viste;
su vida, luz, amor tan deseado.
Su risa tan feliz ya se ha callado,
por deshojar la flor que no quisiste,
murió en aquel jardín del que tú huiste
bajo un rosal de amor yace enterrado.
Desde el infierno oscuro de su olvido,
recordará tu amor, que lo has querido,
serán suyos los soplos que recibas.
No llores, tú, por él, reina del cielo,
él yacerá feliz en aquél suelo,
pues habrá muerto, amor, para que vivas.
Manuel Sal Ménéndez
(Salerín)
[MUSICA]http://www.garageband.com/mp3/musica_dioses.mp3?|pe1|WdjZPXLrvP2rYVG2amhtBA[/MUSICA]
Nunca se debe decir un adios, nunca y por eso yo no lo digo.
vagando por el aire sola y triste,
llevándose los versos que no viste;
su vida, luz, amor tan deseado.
Su risa tan feliz ya se ha callado,
por deshojar la flor que no quisiste,
murió en aquel jardín del que tú huiste
bajo un rosal de amor yace enterrado.
Desde el infierno oscuro de su olvido,
recordará tu amor, que lo has querido,
serán suyos los soplos que recibas.
No llores, tú, por él, reina del cielo,
él yacerá feliz en aquél suelo,
pues habrá muerto, amor, para que vivas.
Manuel Sal Ménéndez
(Salerín)
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Nunca se debe decir un adios, nunca y por eso yo no lo digo.
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