Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se cansó la luna
en sus nocturnas correrías
y el bosque solitario
ofreció un lugar
para el descanso.
Fatiga de noches
velando a las estrellas,
iluminando pálidamente
los viejos y oscuros senderos.
Un poco de reposo
para sus huesos de plata,
para recuperar la luz perdida,
desgastada.
Y cuando, tras un leve sueño,
recupere el brillo,
dibujará nuevas sombras
de añosos árboles
y deslumbrará los rojos ojos
de un conejo trasnochador.
en sus nocturnas correrías
y el bosque solitario
ofreció un lugar
para el descanso.
Fatiga de noches
velando a las estrellas,
iluminando pálidamente
los viejos y oscuros senderos.
Un poco de reposo
para sus huesos de plata,
para recuperar la luz perdida,
desgastada.
Y cuando, tras un leve sueño,
recupere el brillo,
dibujará nuevas sombras
de añosos árboles
y deslumbrará los rojos ojos
de un conejo trasnochador.
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