Poema de un picnic

Una bicicleta, ir por el camino.

Comprar paleta, queso y jamón cocido;

en la fiambrera guardar sanguchitos.



Lorenzo, profesor querido;

por su esmero, sé cocinar en lo ígneo.

Con sus nervios y libros estrictos,

yo haría un rico almuerzo ejecutivo.



Fin al deleite, y luego jugar un partido.

Uno sobre el césped, con los chicos.

Los entrenadores que espectaron:

Hernán y Franco, desde el mantel con cascos.



Como si fuéramos a lastimarlos.

Subestimar a los demás es equivocado.

Pisemos firme, y dejemos de serles fulanos.

Valores para construirte, no los olvidaré como a un pulgar.



Me lo pregunta mi cabeza,

mi familia en casa y la hormiga chusmeta.

Decirle a quien sea... que ya no, jamás.

Sin delicadeza, primero miro hacia atrás

¡Y no, ya no quiero un papá!
 
Una bicicleta, ir por el camino.

Comprar paleta, queso y jamón cocido;

en la fiambrera guardar sanguchitos.



Lorenzo, profesor querido;

por su esmero, sé cocinar en lo ígneo.

Con sus nervios y libros estrictos,

yo haría un rico almuerzo ejecutivo.



Fin al deleite, y luego jugar un partido.

Uno sobre el césped, con los chicos.

Los entrenadores que espectaron:

Hernán y Franco, desde el mantel con cascos.



Como si fuéramos a lastimarlos.

Subestimar a los demás es equivocado.

Pisemos firme, y dejemos de serles fulanos.

Valores para construirte, no los olvidaré como a un pulgar.



Me lo pregunta mi cabeza,

mi familia en casa y la hormiga chusmeta.

Decirle a quien sea... que ya no, jamás.

Sin delicadeza, primero miro hacia atrás

¡Y no, ya no quiero un papá!
Poema lindo, lleno de imágenes, musicalidad y rima. Me ha gustado mucho leerte. Me regresó por un momento a mis años adolescentes.
Un abrazo, poeta.
 
Una bicicleta, ir por el camino.

Comprar paleta, queso y jamón cocido;

en la fiambrera guardar sanguchitos.



Lorenzo, profesor querido;

por su esmero, sé cocinar en lo ígneo.

Con sus nervios y libros estrictos,

yo haría un rico almuerzo ejecutivo.



Fin al deleite, y luego jugar un partido.

Uno sobre el césped, con los chicos.

Los entrenadores que espectaron:

Hernán y Franco, desde el mantel con cascos.



Como si fuéramos a lastimarlos.

Subestimar a los demás es equivocado.

Pisemos firme, y dejemos de serles fulanos.

Valores para construirte, no los olvidaré como a un pulgar.



Me lo pregunta mi cabeza,

mi familia en casa y la hormiga chusmeta.

Decirle a quien sea... que ya no, jamás.

Sin delicadeza, primero miro hacia atrás

¡Y no, ya no quiero un papá!

Hubo partido en el picnic, luego no había celular, y yo era igual que hace 30 años.
 
Una bicicleta, ir por el camino.

Comprar paleta, queso y jamón cocido;

en la fiambrera guardar sanguchitos.



Lorenzo, profesor querido;

por su esmero, sé cocinar en lo ígneo.

Con sus nervios y libros estrictos,

yo haría un rico almuerzo ejecutivo.



Fin al deleite, y luego jugar un partido.

Uno sobre el césped, con los chicos.

Los entrenadores que espectaron:

Hernán y Franco, desde el mantel con cascos.



Como si fuéramos a lastimarlos.

Subestimar a los demás es equivocado.

Pisemos firme, y dejemos de serles fulanos.

Valores para construirte, no los olvidaré como a un pulgar.



Me lo pregunta mi cabeza,

mi familia en casa y la hormiga chusmeta.

Decirle a quien sea... que ya no, jamás.

Sin delicadeza, primero miro hacia atrás

¡Y no, ya no quiero un papá!
Muy bonito el poema, Ellie, saludo cordial.
Azalea.
 

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