BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya descolgado de todo,
entero en tu idiotez, pocos
recuerdos te faltan,
que pisotear y desdeñar.
Quizás, esas víboras que,
antes besaban tus pies y que,
ahora, te masacran, sepan
más de ti, finalmente, que tú mismo.
Pero qué importa, todo ha quedado atrás;
fundido en negro, partido por la mitad.
La idiotez, dueña de tu vida, que sea
para siempre.
Si no, no vale nada-.
entero en tu idiotez, pocos
recuerdos te faltan,
que pisotear y desdeñar.
Quizás, esas víboras que,
antes besaban tus pies y que,
ahora, te masacran, sepan
más de ti, finalmente, que tú mismo.
Pero qué importa, todo ha quedado atrás;
fundido en negro, partido por la mitad.
La idiotez, dueña de tu vida, que sea
para siempre.
Si no, no vale nada-.