En los encantos verdes, la esperanza, símbolo de cielos azules, donde viven las ansias contenidas, como padres en dulce espera.
Alcanzan altos vuelos, que no pierden su rumbo, pájaros de colores con alas de libertad, en busca de su destino.
No se pierden fronteras, si los días son claros y las noches oscuras, aparecen como imágenes recientes en mi, lujuriosas estancias de razones queriendo salir a relucir como modo de ver las cosas.
Será, que nunca se pierde la mirada, cuando esta contiene las lágrimas, sin dejar salir el arrebato de impulsos, que al fin, las deja caer como culpas con sentidos propios.
Nunca se pierde, si realmente la queremos encontrar, es la imagen sin dibujo, del mejor arte expuesto, es lo ultimo que abandonamos un segundo después que dejamos de respirar, entonces es cuando brillan los sentidos e ilusiones, que embellecen nuestro cielo sin estrellas, nuestro mar muerto, donde crecen flores en tierras áridas, y fuegos en volcanes apagados por naturaleza.
Esperanza, donde vamos, cuando a pesar de todo no queda nada.
Mazzolari Javier Ignacio.
Alcanzan altos vuelos, que no pierden su rumbo, pájaros de colores con alas de libertad, en busca de su destino.
No se pierden fronteras, si los días son claros y las noches oscuras, aparecen como imágenes recientes en mi, lujuriosas estancias de razones queriendo salir a relucir como modo de ver las cosas.
Será, que nunca se pierde la mirada, cuando esta contiene las lágrimas, sin dejar salir el arrebato de impulsos, que al fin, las deja caer como culpas con sentidos propios.
Nunca se pierde, si realmente la queremos encontrar, es la imagen sin dibujo, del mejor arte expuesto, es lo ultimo que abandonamos un segundo después que dejamos de respirar, entonces es cuando brillan los sentidos e ilusiones, que embellecen nuestro cielo sin estrellas, nuestro mar muerto, donde crecen flores en tierras áridas, y fuegos en volcanes apagados por naturaleza.
Esperanza, donde vamos, cuando a pesar de todo no queda nada.
Mazzolari Javier Ignacio.