Mi cuerpo pide.

Claridad

Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi cuerpo pide
un largo descanso.
Un espacio para estar fuera de sí
porque duele dentro de él.

Las altas temperaturas de mi existencia
me obligan a detenerme,
quedarme quieta y cerrar los ojos.
No lo quiero abrir más.

Si camino unos pasos hacia el sendero,
siento desfallecer.
Si respiro buscando vida,
se me está volviendo un reto grande.
Y las manos me duelen para hablar...
ya no quiero hacer señas.

¿Qué será esto tan grande que siento?
No quiero dejarme vencer,
pero siento que me supera.
El dolor, la fiebre y el cansancio son uno,
y la asfixia,
quema.
 
Última edición:
Mi cuerpo pide
un largo descanso.
Un espacio para estar fuera de sí
porque duele dentro de él.

Las altas temperaturas de mi existencia
me obligan a detenerme,
quedarme quieta y cerrar los ojos.
No lo quiero abrir más.

Si camino unos pasos hacia el sendero,
siento desfallecer.
Si respiro buscando vida,
se me está volviendo un reto grande.
Y las manos me duelen para hablar...
ya no quiero hacer señas.

¿Qué será esto tan grande siento?
No quiero dejarme vencer,
pero siento que me supera.
El dolor, la fiebre y el cansancio son uno,
y la asfixia,
quema.
Fíjate qué cosa más hermosa: de tu desfallecimiento interior aún surge una fuerza poderosa que hace surgir estas letras imponentes. La vida es agreste, las circunstancias muchas veces son como un dogal que nos sitia por todos lados y nos estrangula; sin embargo, estás ahí a punto de rendirte muchas veces, pero no lo harás. Pese al embate, las dolencias, estás floreciendo, estás luchando y sigues escribiendo cada vez mejor.

Gracias por compartir tu sentir y tu esfuerzo; me confraternizo contigo, bella Clari, y te envío abrazos cálidos, respetuosos, junto con mis mejores deseos de que todo vaya mejor para ti.

Afectísimo y sincero, Pedro.
 
Mi cuerpo pide
un largo descanso.
Un espacio para estar fuera de sí
porque duele dentro de él.

Las altas temperaturas de mi existencia
me obligan a detenerme,
quedarme quieta y cerrar los ojos.
No lo quiero abrir más.

Si camino unos pasos hacia el sendero,
siento desfallecer.
Si respiro buscando vida,
se me está volviendo un reto grande.
Y las manos me duelen para hablar...
ya no quiero hacer señas.

¿Qué será esto tan grande siento?
No quiero dejarme vencer,
pero siento que me supera.
El dolor, la fiebre y el cansancio son uno,
y la asfixia,
quema.

Excelentes versos que reflejan esa angustia vital que parece superarnos.
Me ha encantado pasar por tus letras.
Saludos.
 

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