No desordenes la mesa.
Deja todo como estaba.
Como estuvo siempre.
En reposo absoluto.
Como mi vida.
No desordenes mis pensamientos, ni el modo que tengo de ver el mundo a través de la ventana.
No abras las cortinas ni descubras los secretos.
No desordenes mi alma,
confusa y gris desde los inicios,
de este mundo complejo, egoísta y absurdo.
Acaso regreses algún día a ser aquello que has sido.
Un ser humano ni más ni menos.
Yo por mi parte absorto y abandonado continuaré intentando ser lo que no he sido. Un objeto de estudio. O un conejillo de indias.
Para roer lo que dejas derramado.
Para buscar la migaja que cae de esa mesa,
demasiada ordenada de un caos anunciado.
Continuaré escribiendo, manantial que fluye de mis manos.
La palabra que encaja a la medida de infinitos desaciertos.
Deja todo como estaba.
Como estuvo siempre.
En reposo absoluto.
Como mi vida.
No desordenes mis pensamientos, ni el modo que tengo de ver el mundo a través de la ventana.
No abras las cortinas ni descubras los secretos.
No desordenes mi alma,
confusa y gris desde los inicios,
de este mundo complejo, egoísta y absurdo.
Acaso regreses algún día a ser aquello que has sido.
Un ser humano ni más ni menos.
Yo por mi parte absorto y abandonado continuaré intentando ser lo que no he sido. Un objeto de estudio. O un conejillo de indias.
Para roer lo que dejas derramado.
Para buscar la migaja que cae de esa mesa,
demasiada ordenada de un caos anunciado.
Continuaré escribiendo, manantial que fluye de mis manos.
La palabra que encaja a la medida de infinitos desaciertos.