Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me gustan las palmeras
con anillos en los dedos,
donde las ciguas descansan
acurracadas en sus nidos
Una mañana de lluvia
sobre los lomos endurecidos
tortugas sin patas
a orillas de los rios
Cruje la vida a viva luz
entre encendidos fogones,
el tinto en las narices
va creando evocaciones
Al arroyo hay que ir,
corrientes sus canciones
frescura de la tierra
su sangre en los bidones
Ven sin nada y sal con todo,
ven con hambre y vete lleno
Adivina quién soy yo
que te lleva en su seno.
Guaraguao de lo alto
ve corriendo un ratón,
carne lleva en su pico
para un polluelo revoltón
El pendón ya está en lo alto
del azúcar natural
sin trapiches ni esclavo
de Quisquella o más allá
Ya me llama ese locrio
preparado por la abuela
con sazones naturales
que rico hacen que huela.
Un grano de tierra dicen soy
entre montes empinados
pero no hay un corazón
como el de los Dominicanos
con anillos en los dedos,
donde las ciguas descansan
acurracadas en sus nidos
Una mañana de lluvia
sobre los lomos endurecidos
tortugas sin patas
a orillas de los rios
Cruje la vida a viva luz
entre encendidos fogones,
el tinto en las narices
va creando evocaciones
Al arroyo hay que ir,
corrientes sus canciones
frescura de la tierra
su sangre en los bidones
Ven sin nada y sal con todo,
ven con hambre y vete lleno
Adivina quién soy yo
que te lleva en su seno.
Guaraguao de lo alto
ve corriendo un ratón,
carne lleva en su pico
para un polluelo revoltón
El pendón ya está en lo alto
del azúcar natural
sin trapiches ni esclavo
de Quisquella o más allá
Ya me llama ese locrio
preparado por la abuela
con sazones naturales
que rico hacen que huela.
Un grano de tierra dicen soy
entre montes empinados
pero no hay un corazón
como el de los Dominicanos
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