Gonvedo
Poeta asiduo al portal
Al sur de la mañana un lucero cruza el cielo
desnortado de los vientos.
Alondra sobre el mar, ciego quebranto
en sus olas bravas, nervado envés de luz mellada,
pecho de nauta el arpa desnuda,
sutil aliento en sus cuerdas mansas.
Canción de lluvia y barcarola,
prodigio azul, cárdena llama, soplo invisible
en la oscura soledad del paisaje perseguido.
La mañana lleva en el aire
el salitre humeante de mis huesos,
la húmeda y fragante sonrisa de los amaneceres,
la huidiza belleza de un animal inquieto.
Celebrad la mañana, sus venales prendas,
su continuo esplendor en el palpitar caliente de su luz,
pues dulce es el eco en el encendido mediodía de su sangre.
desnortado de los vientos.
Alondra sobre el mar, ciego quebranto
en sus olas bravas, nervado envés de luz mellada,
pecho de nauta el arpa desnuda,
sutil aliento en sus cuerdas mansas.
Canción de lluvia y barcarola,
prodigio azul, cárdena llama, soplo invisible
en la oscura soledad del paisaje perseguido.
La mañana lleva en el aire
el salitre humeante de mis huesos,
la húmeda y fragante sonrisa de los amaneceres,
la huidiza belleza de un animal inquieto.
Celebrad la mañana, sus venales prendas,
su continuo esplendor en el palpitar caliente de su luz,
pues dulce es el eco en el encendido mediodía de su sangre.