Évano
Libre, sin dioses.
Entraba la Unidad Militar de Emergencia a limpiar
de coronavirus los geriátricos de España. Un nieto
de mi pareja lloraba ante los ancianos muertos
dejados en los rincones durante días.
Algunos vivos tiritaban en las mismas habitaciones.
Su voz de teléfono temblaba
mientras hablaba desde León con su abuela.
Fue lo primero que hizo tras ver la masacre
de Asturias, Cantabria, Castilla, León y Galicia,
el territorio noroeste de la UME que les tocaba.
Más del setenta por ciento de los muertos de España,
y de muchos países del mundo,
murieron miserablemente en los geriátricos
de esta España de políticos de mierda,
de todos los partidos, todos pura y simple mierda.
Asilos en manos de fondos buitre, de multinacionales,
de ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
¿Ninguno leyó que este virus mataba a los mayores?
Yo lo sabía en febrero, y no soy sabio.
Si investigaran descubrirían que muchos murieron de sed,
de falta de medicamentos, de hambre, de miedo,
por falta de protecciones para trabajadores,
de enfermeros, de ambulancias, de hospitales, de vergüenza.
Más de dos mil euros al mes pagan los abuelos
por pagar su propia mala muerte
en una habitación de mala muerte.
Si negociamos ahora con nuestros ancianos,
venerados en los milenios de atrás,
hay que preguntarse: ¿dónde vamos,
dónde cojones va esta puta humanidad?
de coronavirus los geriátricos de España. Un nieto
de mi pareja lloraba ante los ancianos muertos
dejados en los rincones durante días.
Algunos vivos tiritaban en las mismas habitaciones.
Su voz de teléfono temblaba
mientras hablaba desde León con su abuela.
Fue lo primero que hizo tras ver la masacre
de Asturias, Cantabria, Castilla, León y Galicia,
el territorio noroeste de la UME que les tocaba.
Más del setenta por ciento de los muertos de España,
y de muchos países del mundo,
murieron miserablemente en los geriátricos
de esta España de políticos de mierda,
de todos los partidos, todos pura y simple mierda.
Asilos en manos de fondos buitre, de multinacionales,
de ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
¿Ninguno leyó que este virus mataba a los mayores?
Yo lo sabía en febrero, y no soy sabio.
Si investigaran descubrirían que muchos murieron de sed,
de falta de medicamentos, de hambre, de miedo,
por falta de protecciones para trabajadores,
de enfermeros, de ambulancias, de hospitales, de vergüenza.
Más de dos mil euros al mes pagan los abuelos
por pagar su propia mala muerte
en una habitación de mala muerte.
Si negociamos ahora con nuestros ancianos,
venerados en los milenios de atrás,
hay que preguntarse: ¿dónde vamos,
dónde cojones va esta puta humanidad?