charlie ía
tru váyolens
la metodología usual:
olvidar en
el cuerpo de una mujer
las decepciones largamente anticipadas
del romance con alguna otra.
para
los países americanos
tan diferentes entre sí
-como las parejas que uno pueda llegar a
tener
a lo largo de su vida:
las torres altas
los estuarios
los aeropuertos
en nada se parecen
a la curvatura de sus nalgas
sobre la cima
de la cúspide del deseo.
ahora bien, ella ya se ha quitado la toalla
que le cubría el cabello al salir
de su improvisada ducha.
lo enrolla delicadamente
sobre sí mismo
para hacerlo más manejable
a los impulsos
de la actividad exterior;
el rastro mojado tras de sí
es un río salvaje
aún no sometido
por la mano del hombre.
yo la observo sentado desde una
distancia imprudente
liberado de cualquier tipo de culpa
que pueda llegar a albergar
el vacío de su vida.
la entiendo. los países americanos
son tan diferentes
que es imposible pensar
que el amor conecte nuestras
latitudes, desparramadas
por la reminiscencia del pasado juvenil.
el perro echado sobre la acera
acaso ladra cada tanto hacia el vacío,
movido
por la inexorabilidad de su idiotez característica.
que permanece.
me desconozco.
desparramado.
en.
la. idiotez.
característica.
acaso me olvidaré
de la reminiscencia juvenil
de su beso violento.
de las curvas bien definidas
pertenecientes
no a mí,
sino a la confusión del urbanismo
embrutecedor.
los países americanos son tan distintos,
que las nalgas duras y las palabras de amor
tienden a quemarse
en el mismo fuego
una vez tras otra.
de sus nalgas duras
de sus palabras de amor
que arden sobre la xima
tomaré la parte
que me pertenece
por derecho propio.
olvidar en
el cuerpo de una mujer
las decepciones largamente anticipadas
del romance con alguna otra.
para
los países americanos
tan diferentes entre sí
-como las parejas que uno pueda llegar a
tener
a lo largo de su vida:
las torres altas
los estuarios
los aeropuertos
en nada se parecen
a la curvatura de sus nalgas
sobre la cima
de la cúspide del deseo.
ahora bien, ella ya se ha quitado la toalla
que le cubría el cabello al salir
de su improvisada ducha.
lo enrolla delicadamente
sobre sí mismo
para hacerlo más manejable
a los impulsos
de la actividad exterior;
el rastro mojado tras de sí
es un río salvaje
aún no sometido
por la mano del hombre.
yo la observo sentado desde una
distancia imprudente
liberado de cualquier tipo de culpa
que pueda llegar a albergar
el vacío de su vida.
la entiendo. los países americanos
son tan diferentes
que es imposible pensar
que el amor conecte nuestras
latitudes, desparramadas
por la reminiscencia del pasado juvenil.
el perro echado sobre la acera
acaso ladra cada tanto hacia el vacío,
movido
por la inexorabilidad de su idiotez característica.
que permanece.
me desconozco.
desparramado.
en.
la. idiotez.
característica.
acaso me olvidaré
de la reminiscencia juvenil
de su beso violento.
de las curvas bien definidas
pertenecientes
no a mí,
sino a la confusión del urbanismo
embrutecedor.
los países americanos son tan distintos,
que las nalgas duras y las palabras de amor
tienden a quemarse
en el mismo fuego
una vez tras otra.
de sus nalgas duras
de sus palabras de amor
que arden sobre la xima
tomaré la parte
que me pertenece
por derecho propio.