Ricardo Giraldo Martínez
Poeta recién llegado
El sabio y el amor
Me invade un deseo inmenso por gritar que te amo,
pero tengo miedo, miedo a que me llames loco;
a veces supongo que ya lo sabes y por eso no comprendo tus lágrimas.
Te ves como un inocente niño;
uno indefenso en medio de oscuras calles, reclamando el amor y la sapiencia, pero no sabes cómo acariciarlos…
sin embargo, tu sabio emerge para informarte que lo que buscas, tu corazón lo ha sabido desde siempre.
¡Por el amor de la gran madre!
Y aún así ríes, ríes contemplando el fin, el frío ocaso, el exterminio,
el tedioso olvido.
¿No vas a preguntarle a tu corazón por el misterioso conjuro que guiará el azaroso tránsito por tales calles inclementes y oscuras?
Acaso…
¿No te hastía el olor nauseabundo que expele el amor desterrado?
El afán que toca tus días y que aún no percibes, reclama su tiempo.
Tal vez no lo notes,
pero la dulzura que buscas, y el sentimiento altruista e imperecedero por el que aguardas, diluye sus fortalezas en cada acto invidente.
A pesar de todo,
el amor revelado en el brillo eterno de los templos originales, espera con paciencia que tú lo seduzcas…
Me invade un deseo inmenso por gritar que te amo,
pero tengo miedo, miedo a que me llames loco;
a veces supongo que ya lo sabes y por eso no comprendo tus lágrimas.
Te ves como un inocente niño;
uno indefenso en medio de oscuras calles, reclamando el amor y la sapiencia, pero no sabes cómo acariciarlos…
sin embargo, tu sabio emerge para informarte que lo que buscas, tu corazón lo ha sabido desde siempre.
¡Por el amor de la gran madre!
Y aún así ríes, ríes contemplando el fin, el frío ocaso, el exterminio,
el tedioso olvido.
¿No vas a preguntarle a tu corazón por el misterioso conjuro que guiará el azaroso tránsito por tales calles inclementes y oscuras?
Acaso…
¿No te hastía el olor nauseabundo que expele el amor desterrado?
El afán que toca tus días y que aún no percibes, reclama su tiempo.
Tal vez no lo notes,
pero la dulzura que buscas, y el sentimiento altruista e imperecedero por el que aguardas, diluye sus fortalezas en cada acto invidente.
A pesar de todo,
el amor revelado en el brillo eterno de los templos originales, espera con paciencia que tú lo seduzcas…