licprof
Poeta fiel al portal
el famoso descerebrado solo piensa en acostarse con muchachas
por las tardes desnudas o ya rozando la noche
esgrime su sexo como una espada desnuda
y la frota infructuosamente procurando brote el semen
pero es inùtil: ha tenido tanta actividad sexual cuotidianamente
que el muy idiota ya no puede acabar:
su impotencia narrativa no tiene lìmites
excepto el sin sentido inmortal
impetuosamente, se resigna a rebotar y a franelear con las pendejas,
frota su cuerpo contra la dama como si pudieran salir chispas o vaya a saberse què cosa
pega sus labios contra la juvenil boca, chupa esas bocas pendejas y prostibularias, los
billetes en la mesa de luz y el puto celular sonando una y otra vez
fantasmal, suena la mùsica mientras la pareja se revuelca en el lecho,
buscando el orgasmo: la mina gime o hace que acaba, nunca se sabe si es cierto o mero simulacro: la
persecuta lo persigue al infame paranoide: el muy estùpido no puede con su genio y como buen putero y machirulo
se encama con las hermosas rameras que, por unos pocos mangos, se resignan o acuerdan acostarse con el viejo choto
en cuestiòn
cuando el reverendo pelotudo acaba al fin, consiente la mina escuchar las historias màs falsas y estùpidas,
supuestamente de sus años de juventud, cuando levantaba minas a lo loco, siempre segùn èl y todo su problema parece estribar
en que las 2 minas no se juntaran en el mismo lugar, como si se tratara de rebaño o algo por el estilo, què infeliz, por dios
y encima ni siquiera tiene la deferencia de lavarse la pija, el mugriento
què horror
esto no es nada: encima el muy pelotudo se queja del precio
todo està sucio en esa habitaciòn maldita, con olor a pescado y ajo, ademàs
y encima tiene el tupè o desparpajo de hablar de amor!
por las tardes desnudas o ya rozando la noche
esgrime su sexo como una espada desnuda
y la frota infructuosamente procurando brote el semen
pero es inùtil: ha tenido tanta actividad sexual cuotidianamente
que el muy idiota ya no puede acabar:
su impotencia narrativa no tiene lìmites
excepto el sin sentido inmortal
impetuosamente, se resigna a rebotar y a franelear con las pendejas,
frota su cuerpo contra la dama como si pudieran salir chispas o vaya a saberse què cosa
pega sus labios contra la juvenil boca, chupa esas bocas pendejas y prostibularias, los
billetes en la mesa de luz y el puto celular sonando una y otra vez
fantasmal, suena la mùsica mientras la pareja se revuelca en el lecho,
buscando el orgasmo: la mina gime o hace que acaba, nunca se sabe si es cierto o mero simulacro: la
persecuta lo persigue al infame paranoide: el muy estùpido no puede con su genio y como buen putero y machirulo
se encama con las hermosas rameras que, por unos pocos mangos, se resignan o acuerdan acostarse con el viejo choto
en cuestiòn
cuando el reverendo pelotudo acaba al fin, consiente la mina escuchar las historias màs falsas y estùpidas,
supuestamente de sus años de juventud, cuando levantaba minas a lo loco, siempre segùn èl y todo su problema parece estribar
en que las 2 minas no se juntaran en el mismo lugar, como si se tratara de rebaño o algo por el estilo, què infeliz, por dios
y encima ni siquiera tiene la deferencia de lavarse la pija, el mugriento
què horror
esto no es nada: encima el muy pelotudo se queja del precio
todo està sucio en esa habitaciòn maldita, con olor a pescado y ajo, ademàs
y encima tiene el tupè o desparpajo de hablar de amor!
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