Remo
Poeta recién llegado
Mirada dulce evaporada, sin alma ni cuerpo, tampoco músculo,
del plástico se sufre y ríe, el núcleo palpita y
el espíritu se disipa, el montículo masticando el seco pan,
triturado sintiendo la ubérrima miseria en los labios y
la melosidad en el plectro y numen, la belleza en el sentido del sentir.
¿Por qué amenazar al tórrido nevado? ¿La saliva sabe mejor que el torrente?
Mente que despega sobre el cristal de la escarchada telaraña,
perlas plateadas, de lo orgánico respirar.
El niño es polvo viejo,
arena no llana de la que es cemento.
Al mar querer, anhelar con lo tinto y transparente.
Dejar y llevar, es lo que somos: carne, permitir devorados ser,
nunca del todo. Invadió la puerta sin avisar, no se ausentó,
destroza el cuarzo, también lo cristalizado.
Rostro de nacido, tela y tejido enraizados
en la desbordada tarde, quién aún tiene mucho por mostrar,
en arterias yace la prueba, pasados sin polvo de parte fraterna,
rocas compactas.
Permitir dar, no cerrar la puerta abierta ni estamparla
en la talente que así ha de limpiar la podrida casa.
del plástico se sufre y ríe, el núcleo palpita y
el espíritu se disipa, el montículo masticando el seco pan,
triturado sintiendo la ubérrima miseria en los labios y
la melosidad en el plectro y numen, la belleza en el sentido del sentir.
¿Por qué amenazar al tórrido nevado? ¿La saliva sabe mejor que el torrente?
Mente que despega sobre el cristal de la escarchada telaraña,
perlas plateadas, de lo orgánico respirar.
El niño es polvo viejo,
arena no llana de la que es cemento.
Al mar querer, anhelar con lo tinto y transparente.
Dejar y llevar, es lo que somos: carne, permitir devorados ser,
nunca del todo. Invadió la puerta sin avisar, no se ausentó,
destroza el cuarzo, también lo cristalizado.
Rostro de nacido, tela y tejido enraizados
en la desbordada tarde, quién aún tiene mucho por mostrar,
en arterias yace la prueba, pasados sin polvo de parte fraterna,
rocas compactas.
Permitir dar, no cerrar la puerta abierta ni estamparla
en la talente que así ha de limpiar la podrida casa.