jorgeaa
Poeta recién llegado
El destino llegó;
prefiero ya no evadirlo.
Es en vano tratar de cambiarlo,
de tergiversar lo inevitable,
de moldearlo
ante unas expectativas inflexibles
frente al hierro candente
del correr del tiempo,
que marca, (como si fuera su propiedad)
el ritmo de los próximos días.
La juventud agoniza
con cada paso
que se toma de forma anacrónica
y el cuerpo se ha envejecido
frente a los recuerdos
que se catalogan
como "pasados de moda."
Aquí,
ya no se salta de los columpios pretendiendo llegar al cielo
y la cuenta regresiva,
es un puñado de números
insignificantes;
que empiezan y terminan
con la algarabía
que significa la esperanza (también finita).
Se ha vuelto Enero lo que era diciembre.
Se ha vuelto humo lo que antes fue pólvora,
Y me toca recoger con vergüenza
los despojos de convites antiguos,
abarrotados de gente...
que ya se fue.
El destino llegó,
y prefiero ya no evadirlo,
el poeta que conociste,
No regresará jamás.
Jorge Aguilar Amado
prefiero ya no evadirlo.
Es en vano tratar de cambiarlo,
de tergiversar lo inevitable,
de moldearlo
ante unas expectativas inflexibles
frente al hierro candente
del correr del tiempo,
que marca, (como si fuera su propiedad)
el ritmo de los próximos días.
La juventud agoniza
con cada paso
que se toma de forma anacrónica
y el cuerpo se ha envejecido
frente a los recuerdos
que se catalogan
como "pasados de moda."
Aquí,
ya no se salta de los columpios pretendiendo llegar al cielo
y la cuenta regresiva,
es un puñado de números
insignificantes;
que empiezan y terminan
con la algarabía
que significa la esperanza (también finita).
Se ha vuelto Enero lo que era diciembre.
Se ha vuelto humo lo que antes fue pólvora,
Y me toca recoger con vergüenza
los despojos de convites antiguos,
abarrotados de gente...
que ya se fue.
El destino llegó,
y prefiero ya no evadirlo,
el poeta que conociste,
No regresará jamás.
Jorge Aguilar Amado
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