Sueño

Fenix_Poet

Poeta fiel al portal
Tuve un sueño,
un sueño hermoso,
un sueño azul,
límpido y majestuoso
brillaba en su cenit, el sol…

las tormentas se habían ido
lejos, muy lejos de aquí
el esmeralda me envolvía
y me ocultaba el gris,
y la vida era hermosa
y la vida era sueño,
azul , esmeralda
y al centro
…su sol…

era brillante
era hermoso
era sueño
y promesas de amor.


Yo era un niño
buscando un sueño,
un deseo vehemente sin color,
aquella noche perdida
donde entre sus manos
conocí el amor…


y ella, fulgente, bendecida,
vestida de cielo
y misteriosa como un Dios,
en silencio y tímida
como aquella noche perdida
fue tan mía, tan única y prometida,
aquella por quien viví,
hasta hoy…


era un ángel en tierra,
un milagro de mar
y el mundo era hermoso
y el mundo era azul…


Su sonrisa se llevó mi duelo
y me atrapo en su carmín
y quise jamás despertar
vivir siempre aquel sueño,
entregar mi vida a ella,
ahí.

vivir, vivir de nuevo
bajo aquel sol eterno
donde el cielo no era gris
donde el mundo era hermoso
y el mundo era azul…


y aunque no creo
ore con fervor al Oneiros
dejarme aquel sueño
tan querido,
tan deseado, tan mío de mí,
ya lo han dicho,
…la vida es sueño..
y en aquel sueño
otra vez fui feliz,

y el mundo era hermoso
y el mundo no era gris.


Y aunque ignorado
por el Oneiros,
ella,
la que escucha en silencio
apiadándose de mí,
entrégome su regalo,
el don de siempre dormir,
y mi vida se apago
en un instante
en algún mundo errando sin fin…
y el mundo es hermoso
y el mundo es azul
y mi alma reposa a gusto
junto a ti…


dulce amor vestido de cielo
que cuando niño
encontré al dormir
y ahora de nuevo
muerto el cuerpo etéreo,
mi alma
tiene la eternidad
solo
tan solo
para ti.
 
Tuve un sueño,
un sueño hermoso,
un sueño azul,
límpido y majestuoso
brillaba en su cenit, el sol…

y ella, fulgente, bendecida,
vestida de cielo
y misteriosa como un Dios,
en silencio y tímida
como aquella noche perdida
fue tan mía, tan única y prometida,
aquella por quien viví,
hasta hoy…
y el mundo era hermoso
y el mundo no era gris.

apiadándose de mí,
entrégome su regalo,
el don de siempre dormir,
y mi vida se apago
en un instante
en algún mundo errando sin fin…

dulce amor vestido de cielo
que cuando niño
encontré al dormir
y ahora de nuevo
muerto el cuerpo etéreo,
mi alma
tiene la eternidad
solo
tan solo
para ti.
Bonitos versos, parece un cuento, Fenix, donde dejas la eternidad en el sueño.
Un gusto pasar, saludos.
Azalea.
 

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