Flor de agosto
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuéntame de tus días felices...
Olvida por un momento lo que tu mente dice.
Hablemos de aquello que te brinda una sonrisa.
Hagamos que el lenguaje sea tal como la brisa.
No enfoques en lo pasado, la vida pasa deprisa.
Supongamos que a tu mente llega un pensamiento triste.
Dile a tu inteligencia “gracias”, con el pasado ya cumpliste.
Y lo pasado es pasado, de todo eso aprendiste.
Fija tu mirada hoy al horizonte
curioso de lo que existe,
no sea que pasen años y reproches lo que no hiciste.
Agradece las memorias pero construye otra historia.
Disfruta cada momento con energía de euforia.
Nunca nadie nos enseña a vivir en el ahora.
Cada momento es sagrado, tu inconsciente no lo ignora.
Los detalles del paisaje, el sol con su resplandor o la lluvia que enamora,
todo escondido ahí dentro, tu corazón lo valora.
Que espera, tal como flor, se manifieste y aflora.
El llanto y la enfermedad que nos acecha incógnita,
son pasajeras también en el álbum de tu historia.
Hablemos de alegrías para cambiar la energía.
Propongamos que en un día, en una hora puntual,
la civilización entera se enfoque en lo ascensional.
Provoquemos una corriente de aire vibracional,
que ocasione un gran cambio en el globo terrenal.
¿Pero como haremos esto? Con tanta animosidad
Sufrimientos con hambruna, corrupción gubernamental;
el vecino es enemigo, asegura la publicidad.
Nos han lavado la mente con tanta facilidad.
No confiando en lo humano, olvidando la hermandad.
Es el siglo XXI, origen de un enigma en verdad.
Evolución tecnológica e involución emocional.
Es momento de intentar amor incondicional.
Pero empezar por adentro no con imágenes externas.
Mírate fijo al espejo y sincérate con tu reflejo.
Comienza a hablar de nuevo con tu Yo y niño interno.
Dile que es el momento de enfocar en él primero. ¡Por fin es la prioridad!
Observando aquello externo, solo has resuelto dejar el tiempo pasar
Palabras de una vieja a la que llamé mi abuela:
Preocúpate por lo tuyo y verás todo se arregla.
Busca siempre la alegría para que alargues tus días.
Cuéntame de esos días, habla de felicidad.
Encuentra en el día a día, lo que te trajo alegría,
y en las noches cuando duermes, tu cuerpo descasará.
Mas tu mente que no duerme, seguirá la fiel costumbre de soñar felicidad.
Es la única sabiduría necesaria al despertar.
Es consejo sabatino. Digerir con pan y vino.
Reflexiona en lo divino, sé tu mejor amigo.
Reconócete a ti mismo y date felicidad.
Olvida por un momento lo que tu mente dice.
Hablemos de aquello que te brinda una sonrisa.
Hagamos que el lenguaje sea tal como la brisa.
No enfoques en lo pasado, la vida pasa deprisa.
Supongamos que a tu mente llega un pensamiento triste.
Dile a tu inteligencia “gracias”, con el pasado ya cumpliste.
Y lo pasado es pasado, de todo eso aprendiste.
Fija tu mirada hoy al horizonte
curioso de lo que existe,
no sea que pasen años y reproches lo que no hiciste.
Agradece las memorias pero construye otra historia.
Disfruta cada momento con energía de euforia.
Nunca nadie nos enseña a vivir en el ahora.
Cada momento es sagrado, tu inconsciente no lo ignora.
Los detalles del paisaje, el sol con su resplandor o la lluvia que enamora,
todo escondido ahí dentro, tu corazón lo valora.
Que espera, tal como flor, se manifieste y aflora.
El llanto y la enfermedad que nos acecha incógnita,
son pasajeras también en el álbum de tu historia.
Hablemos de alegrías para cambiar la energía.
Propongamos que en un día, en una hora puntual,
la civilización entera se enfoque en lo ascensional.
Provoquemos una corriente de aire vibracional,
que ocasione un gran cambio en el globo terrenal.
¿Pero como haremos esto? Con tanta animosidad
Sufrimientos con hambruna, corrupción gubernamental;
el vecino es enemigo, asegura la publicidad.
Nos han lavado la mente con tanta facilidad.
No confiando en lo humano, olvidando la hermandad.
Es el siglo XXI, origen de un enigma en verdad.
Evolución tecnológica e involución emocional.
Es momento de intentar amor incondicional.
Pero empezar por adentro no con imágenes externas.
Mírate fijo al espejo y sincérate con tu reflejo.
Comienza a hablar de nuevo con tu Yo y niño interno.
Dile que es el momento de enfocar en él primero. ¡Por fin es la prioridad!
Observando aquello externo, solo has resuelto dejar el tiempo pasar
Palabras de una vieja a la que llamé mi abuela:
Preocúpate por lo tuyo y verás todo se arregla.
Busca siempre la alegría para que alargues tus días.
Cuéntame de esos días, habla de felicidad.
Encuentra en el día a día, lo que te trajo alegría,
y en las noches cuando duermes, tu cuerpo descasará.
Mas tu mente que no duerme, seguirá la fiel costumbre de soñar felicidad.
Es la única sabiduría necesaria al despertar.
Es consejo sabatino. Digerir con pan y vino.
Reflexiona en lo divino, sé tu mejor amigo.
Reconócete a ti mismo y date felicidad.