G
Gustavo Cervantes
Invitado
madejas de historias es la vida.
un grito al nacer y al irte lágrimas
...y a veces ni eso.
Cuando conocí a María, ella solo tenía quince años.
Yo era un poco mayor...pero nos mirabamos iguales.
Su madre me advirtió que María estaba enferma
de epilepcia y que yo no merecía esa carga...
No contesté nada, María era muy bonita,
y era muy risueña, se reía de mis ocurrencias,
yo trataba de comprender lo que su madre me dijo.
Sería eso peligroso? Me pregunto -Se irá a morir muy joven?
Un día en la lavandería; María estba muy nerviosa
y se paseaba de un lado al otro...Yo miraba el juego de Soccer
en la tele... Y ella me dijo -Estoy mareada, necesito un poco de agua.
Recordando lo que doña Rosa me había dicho,
corrí a la farmacia de enseguida a traerle una botella de agua;
pero creo que tardé demasiado, porque cuando vine con el agua,
María estaba en el suelo hecha un nudo, sus manos crispadas,
firmemente pescadas a una silla, tenía sus ojos en blanco...
y tenía espuma en la comisura de sus labios.
Se había ahogado con su propia lengua. Oh, my God!... Nadie la había ayudado.
Y yo caí de rodillas a su lado tratando de revivirla con mis brazos.
A lo lejos se escuchó la sirena de una ambulancia que gritaba abriendose paso en la avenida;
alguien me tiro una sábana. Esa fue la última imagen que retengo ahora de esa tarde.
María se murió de una enfermedad que le fué heredada... la vida se termina asi de rapido.
Y ella se llevó en su vientre al hijo que no quiso que sufriera su misma suerte.
Terminó su agonía de vivir con la incertidumbre... y en cada paso sentir muy cerca la muerte.
en este año extraño, ha habido muchas muertes ...
y creo que la mayoría de la humanidad se han sensibilizado y nos duele el dolor ajeno
Felicidades a todos los muertos... felicidades a todos los vivos.
un grito al nacer y al irte lágrimas
...y a veces ni eso.
Cuando conocí a María, ella solo tenía quince años.
Yo era un poco mayor...pero nos mirabamos iguales.
Su madre me advirtió que María estaba enferma
de epilepcia y que yo no merecía esa carga...
No contesté nada, María era muy bonita,
y era muy risueña, se reía de mis ocurrencias,
yo trataba de comprender lo que su madre me dijo.
Sería eso peligroso? Me pregunto -Se irá a morir muy joven?
Un día en la lavandería; María estba muy nerviosa
y se paseaba de un lado al otro...Yo miraba el juego de Soccer
en la tele... Y ella me dijo -Estoy mareada, necesito un poco de agua.
Recordando lo que doña Rosa me había dicho,
corrí a la farmacia de enseguida a traerle una botella de agua;
pero creo que tardé demasiado, porque cuando vine con el agua,
María estaba en el suelo hecha un nudo, sus manos crispadas,
firmemente pescadas a una silla, tenía sus ojos en blanco...
y tenía espuma en la comisura de sus labios.
Se había ahogado con su propia lengua. Oh, my God!... Nadie la había ayudado.
Y yo caí de rodillas a su lado tratando de revivirla con mis brazos.
A lo lejos se escuchó la sirena de una ambulancia que gritaba abriendose paso en la avenida;
alguien me tiro una sábana. Esa fue la última imagen que retengo ahora de esa tarde.
María se murió de una enfermedad que le fué heredada... la vida se termina asi de rapido.
Y ella se llevó en su vientre al hijo que no quiso que sufriera su misma suerte.
Terminó su agonía de vivir con la incertidumbre... y en cada paso sentir muy cerca la muerte.
en este año extraño, ha habido muchas muertes ...
y creo que la mayoría de la humanidad se han sensibilizado y nos duele el dolor ajeno
Felicidades a todos los muertos... felicidades a todos los vivos.

