Carorenėe
Poeta asiduo al portal
Allá en un lugar donde el gaucho perdió el poncho, un poeta sueña con una obra de su creación y para el eterno recuerdo de sus herederos.
En el arroyo de la Exaltación de la Cruz construiría un puente para unir dos parcelas de propiedad de sus hermanos.
Tomó la decisión de efectuar la construcción y adquirió tablas y postes para dicha ejecución. Con un trépano prestado, herramienta fundamental para perforar los hoyos, tempranito a la mañana se enfundó en bolsa de plástico y como en bautismo sacerdotal se internó en el arroyo.
Con gran fuerza perforó el fango arcilloso hasta el fondo pedregoso donde los postes asentó. Con esa base importante se preparó para el armado del paso tan ansiado, todo un desafío ver la obra terminada.
Las tablas de madera colocó lado a lado y con martillo las clavó. Avanzó poco a poco y con mirada de soñador vislumbró la unión de esa hermandad.
Nutrió con barniz las maderas para resistir las embestidas del tiempo como las fuertes crecidas del arroyo y lo logró.
Ya con la obra acabada pudo ver con satisfacción a sus nietos y los perros corretear de lado a lado y festejó con sus hermanos la misión cumplida. Emprendió la retirada y con una última mirada hacia atrás observó que una garza se posaba sobre su obra como signo del amor que marcó ese lugar.
En el arroyo de la Exaltación de la Cruz construiría un puente para unir dos parcelas de propiedad de sus hermanos.
Tomó la decisión de efectuar la construcción y adquirió tablas y postes para dicha ejecución. Con un trépano prestado, herramienta fundamental para perforar los hoyos, tempranito a la mañana se enfundó en bolsa de plástico y como en bautismo sacerdotal se internó en el arroyo.
Con gran fuerza perforó el fango arcilloso hasta el fondo pedregoso donde los postes asentó. Con esa base importante se preparó para el armado del paso tan ansiado, todo un desafío ver la obra terminada.
Las tablas de madera colocó lado a lado y con martillo las clavó. Avanzó poco a poco y con mirada de soñador vislumbró la unión de esa hermandad.
Nutrió con barniz las maderas para resistir las embestidas del tiempo como las fuertes crecidas del arroyo y lo logró.
Ya con la obra acabada pudo ver con satisfacción a sus nietos y los perros corretear de lado a lado y festejó con sus hermanos la misión cumplida. Emprendió la retirada y con una última mirada hacia atrás observó que una garza se posaba sobre su obra como signo del amor que marcó ese lugar.
Testimonio: foto que inspiró este relato
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