Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy rehago mi equipaje
y buscando otros mañanas.
Sin prisas y sin aduanas
con tacones de coraje
pisaré yo otro paisaje.
Dejaré atrás los desiertos
de esos caminos cubiertos
de veredas imprecisa.
Seré andarina insumisa
con los ojos muy abiertos
Remontaré mil cascadas
hallaré otros universos
con sus planetas dispersos
de estrellas desperdigadas.
Tormentas con mil espadas
abrirán esos portales
de los blindados cristales
de este mar sin movimientos
dónde están los desconciertos
en que navegan mis males.
Me incomoda la arrogancia,
esas anclas que encadenan,
ese vivir en colmena,
donde habita la distancia
y se pierde la elegancia
de caminar entre abrojos.
Quiero mirar a los ojos
y no bajar la cabeza.
Que en la humildad hay belleza
sin llegar a ser sonrojos.
No quiero cambiar el mundo
ni que el mundo a mi me trague
No quiero honor que se pague
ni ser, una engañamundo
pido en mi último segundo
morir , viviendo la vida.
No quiero un alma vestida
de grises descolorados
Quiero azules satinados
al llegar mi despedida.
Llenaré mis rascacielos
de arcoíris de colores
Mi amor se vista de flores,
Y vivaces arroyuelos
que inunden desde los cielos
las veredas de mi vida.
No seré un ave caída,
ni perderé más batallas.
Iré buscando atalayas
donde afrontar mi partida.
y buscando otros mañanas.
Sin prisas y sin aduanas
con tacones de coraje
pisaré yo otro paisaje.
Dejaré atrás los desiertos
de esos caminos cubiertos
de veredas imprecisa.
Seré andarina insumisa
con los ojos muy abiertos
Remontaré mil cascadas
hallaré otros universos
con sus planetas dispersos
de estrellas desperdigadas.
Tormentas con mil espadas
abrirán esos portales
de los blindados cristales
de este mar sin movimientos
dónde están los desconciertos
en que navegan mis males.
Me incomoda la arrogancia,
esas anclas que encadenan,
ese vivir en colmena,
donde habita la distancia
y se pierde la elegancia
de caminar entre abrojos.
Quiero mirar a los ojos
y no bajar la cabeza.
Que en la humildad hay belleza
sin llegar a ser sonrojos.
No quiero cambiar el mundo
ni que el mundo a mi me trague
No quiero honor que se pague
ni ser, una engañamundo
pido en mi último segundo
morir , viviendo la vida.
No quiero un alma vestida
de grises descolorados
Quiero azules satinados
al llegar mi despedida.
Llenaré mis rascacielos
de arcoíris de colores
Mi amor se vista de flores,
Y vivaces arroyuelos
que inunden desde los cielos
las veredas de mi vida.
No seré un ave caída,
ni perderé más batallas.
Iré buscando atalayas
donde afrontar mi partida.
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