Remo
Poeta recién llegado
Se acercó en cuatro bases,
a salto presuroso fijó la mirada
pelaje sombrío vislumbrado,
acercose hacia la migaja sin saberlo ni desearlo,
trasluces se percibían al asomarse y
alejarse, cerrando la ventana y
abriendo la puerta dejó de temer,
aunque no de huir.
Saltando quizá
caminando sin entender
la gota en el centro,
los lazos rodeándola,
sintiendo se acercaba cada vez más,
podía ver aquello que apreciable no era de lejos,
manchas trigueñas,
soles café confundidos,
estampas y matices.
Su pelaje en mi cabeza,
mientras más se seca, más vive,
mojado de azúcar en rostro, saltando,
recibiendo la merienda sin probarla.
Llegó la bestia, se marchó perseguido,
sin poder hacer nada, estaba hecho,
¿llorar?, no
¿vengar?, tampoco
¿cambiar?, sí.
a salto presuroso fijó la mirada
pelaje sombrío vislumbrado,
acercose hacia la migaja sin saberlo ni desearlo,
trasluces se percibían al asomarse y
alejarse, cerrando la ventana y
abriendo la puerta dejó de temer,
aunque no de huir.
Saltando quizá
caminando sin entender
la gota en el centro,
los lazos rodeándola,
sintiendo se acercaba cada vez más,
podía ver aquello que apreciable no era de lejos,
manchas trigueñas,
soles café confundidos,
estampas y matices.
Su pelaje en mi cabeza,
mientras más se seca, más vive,
mojado de azúcar en rostro, saltando,
recibiendo la merienda sin probarla.
Llegó la bestia, se marchó perseguido,
sin poder hacer nada, estaba hecho,
¿llorar?, no
¿vengar?, tampoco
¿cambiar?, sí.
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