Sin saber

tyngui

Poeta que considera el portal su segunda casa
Se cierran las puertas indelebles y los sinsabores se estresan volcando detrás de los rincones desiertos. Aún existen seres resilientes, con la vehemencia suficiente como para enfrentarse a la vida y sus distractores automáticos.

Algunas veces entiendo que no haya estado el destino cerca de mí, pero no logro entenderlo de inmediato.

Todo debe tener un proceso y un trasfondo emocional. A veces no sé si es real todo lo que veo detrás de mis días domesticados. En la fiesta de los implaceres podrían ventilarse imágenes salvajes y desbandar la realidad hasta dejarme sin aliento nuevamente. Si son fracasos constantes, es probable que no exista la magia en los jardines colgantes que navegan en mis sueños verduscos.

Ante todo debo imaginar mis labios cercando cada una de mis palabras con la simultaneidad de la noche y sus fantasías doblegadas. En cuanto a los placeres mediatos, podría explayarme de un momento a otro en cuestión de segundos, solo parpadeando como cualquier hijo de vecino.

Ya no sé si hoy vendrá la noche a buscar algún recuerdo y disipar sus heridas menos malas. O si de repente sea cuestión de escapar una vez más atravesando el túnel blanco con sus finales inciertos.

Hoy solo cerraré los ojos como cualquier noche y me dejaré llevar por cualquier sentimiento que me atormente en el viaje hacia lo no conocido de cada palabra sin pronunciar. De ahora en adelante estaremos bien aunque no sepamos realmente que ha pasado.
 
Se cierran las puertas indelebles y los sinsabores se estresan volcando detrás de los rincones desiertos. Aún existen seres resilientes, con la vehemencia suficiente como para enfrentarse a la vida y sus distractores automáticos.

Algunas veces entiendo que no haya estado el destino cerca de mí, pero no logro entenderlo de inmediato.

Todo debe tener un proceso y un trasfondo emocional. A veces no sé si es real todo lo que veo detrás de mis días domesticados. En la fiesta de los implaceres podrían ventilarse imágenes salvajes y desbandar la realidad hasta dejarme sin aliento nuevamente. Si son fracasos constantes, es probable que no exista la magia en los jardines colgantes que navegan en mis sueños verduscos.

Ante todo debo imaginar mis labios cercando cada una de mis palabras con la simultaneidad de la noche y sus fantasías doblegadas. En cuanto a los placeres mediatos, podría explayarme de un momento a otro en cuestión de segundos, solo parpadeando como cualquier hijo de vecino.

Ya no sé si hoy vendrá la noche a buscar algún recuerdo y disipar sus heridas menos malas. O si de repente sea cuestión de escapar una vez más atravesando el túnel blanco con sus finales inciertos.

Hoy solo cerraré los ojos como cualquier noche y me dejaré llevar por cualquier sentimiento que me atormente en el viaje hacia lo no conocido de cada palabra sin pronunciar. De ahora en adelante estaremos bien aunque no sepamos realmente que ha pasado.


Estar bien es un propósito de personas resilientes, me pregunto si alguna vez he dudado que no lo fueras?... no, creo que no :)

Gran abrazo!

Palmira
 
Se cierran las puertas indelebles y los sinsabores se estresan volcando detrás de los rincones desiertos. Aún existen seres resilientes, con la vehemencia suficiente como para enfrentarse a la vida y sus distractores automáticos.

Algunas veces entiendo que no haya estado el destino cerca de mí, pero no logro entenderlo de inmediato.

Todo debe tener un proceso y un trasfondo emocional. A veces no sé si es real todo lo que veo detrás de mis días domesticados. En la fiesta de los implaceres podrían ventilarse imágenes salvajes y desbandar la realidad hasta dejarme sin aliento nuevamente. Si son fracasos constantes, es probable que no exista la magia en los jardines colgantes que navegan en mis sueños verduscos.

Ante todo debo imaginar mis labios cercando cada una de mis palabras con la simultaneidad de la noche y sus fantasías doblegadas. En cuanto a los placeres mediatos, podría explayarme de un momento a otro en cuestión de segundos, solo parpadeando como cualquier hijo de vecino.

Ya no sé si hoy vendrá la noche a buscar algún recuerdo y disipar sus heridas menos malas. O si de repente sea cuestión de escapar una vez más atravesando el túnel blanco con sus finales inciertos.

Hoy solo cerraré los ojos como cualquier noche y me dejaré llevar por cualquier sentimiento que me atormente en el viaje hacia lo no conocido de cada palabra sin pronunciar. De ahora en adelante estaremos bien aunque no sepamos realmente que ha pasado.



Uhhhh trememda prosa compañero...Felicidades por tan mágica, profunda y dulce creación.

Un verdadero acierto leerte esta noche.

Saludos desde mi mar.
 
Pincoya que verdadero placer encontrarte aquí con tus mágicas devoluciones, plenas de sensibilidad para mi viejo corazón.
Gracias por tus bellas palabras!!!
Te mando un abrazo enorme!!!
 

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