Se burla cada célula suicida
del antes cuero dúctil y estirado,
de ojos en bolsas de supermercado.
Columna dolorosamente erguida.
Cada vez menos goce, tic marcado.
Cada vez más la boca desabrida.
El tiempo marca surcos con arado
al esfuerzo de toda nuestra vida.
Recuerdos rasguñando los umbrales
se precipitan secos al abismo
arrastrando los nexos cerebrales.
Última pausa, ingrato el espejismo.
Teje vejez sus huellas colosales
con su saña y furioso fanatismo.