debiloto
Poeta adicto al portal
Eras dios, y no eras dios,
eras magia, barrilete cósmico,
eras todo eso y mucho más,
en corazones con hambre de gloria.
Eras pelusa, en la intimidad,
donde las luces se apagan, y el silencio reina,
eras humano, tan humanos que muchos lo olvidaron.
Eras hijo, fuiste padre, fuiste amigo,
fuiste el cielo para muchos,
te metieron hasta en guerras,
y tú arma solo era una pelota.
Tus uniformes fueron muchos,
pero vos solo adoptaste uno, la celeste y blanca,
la de la patria, la que nos unía a todos,
esa fue tu guerra, tu batalla, tú sentimiento.
Podrán tildarte muchas cosas,
nunca podrán decirte que no amaste a tu patria,
nunca podrán decir que te borraste,
he visto tus lágrimas de impotencia.
He llorado por vos, por mis colores, los colores de todos,
y sabes que pensábamos distinto,
pero tú con tu magia en los pies, hacía que pensáramos igual,
porque nada puedo reprocharte, solo agradecerte.
Somos generacionales, y me agolpaba en las tribunas,
para ver el circo que cada domingo nos daba,
talvez te fuiste sin saber la alegría que me diste,
me hubiese gustado estar a tu lado.
Solo me hubiese gustado que disfrutes un poco,
de lo que tus nos diste, del trajinar de una semana de laburo,
Ir a la bombonera y aplaudirte hasta enrojar mis manos,
volver a mi casa sin poder hablar porque la garganta no daba más.
Hoy una mañana más, que no será nunca más,
me acosté anoche con una luna llena,
hoy mientras te escribo estos versos la luna se ha escondido,
se me ha ido la magia, he perdido un amigo.
Un amigo, especial, que me hizo soñar y reír,
que me hizo llorar de emoción, que jugabas con dios,
que eras el amigo, inalcanzable, pero que, en cada potrero,
quien no quería ser Maradona, gracias Diego.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
eras magia, barrilete cósmico,
eras todo eso y mucho más,
en corazones con hambre de gloria.
Eras pelusa, en la intimidad,
donde las luces se apagan, y el silencio reina,
eras humano, tan humanos que muchos lo olvidaron.
Eras hijo, fuiste padre, fuiste amigo,
fuiste el cielo para muchos,
te metieron hasta en guerras,
y tú arma solo era una pelota.
Tus uniformes fueron muchos,
pero vos solo adoptaste uno, la celeste y blanca,
la de la patria, la que nos unía a todos,
esa fue tu guerra, tu batalla, tú sentimiento.
Podrán tildarte muchas cosas,
nunca podrán decirte que no amaste a tu patria,
nunca podrán decir que te borraste,
he visto tus lágrimas de impotencia.
He llorado por vos, por mis colores, los colores de todos,
y sabes que pensábamos distinto,
pero tú con tu magia en los pies, hacía que pensáramos igual,
porque nada puedo reprocharte, solo agradecerte.
Somos generacionales, y me agolpaba en las tribunas,
para ver el circo que cada domingo nos daba,
talvez te fuiste sin saber la alegría que me diste,
me hubiese gustado estar a tu lado.
Solo me hubiese gustado que disfrutes un poco,
de lo que tus nos diste, del trajinar de una semana de laburo,
Ir a la bombonera y aplaudirte hasta enrojar mis manos,
volver a mi casa sin poder hablar porque la garganta no daba más.
Hoy una mañana más, que no será nunca más,
me acosté anoche con una luna llena,
hoy mientras te escribo estos versos la luna se ha escondido,
se me ha ido la magia, he perdido un amigo.
Un amigo, especial, que me hizo soñar y reír,
que me hizo llorar de emoción, que jugabas con dios,
que eras el amigo, inalcanzable, pero que, en cada potrero,
quien no quería ser Maradona, gracias Diego.
JUAN CARLOS VILLANUEVA