Hay rimas que la tradición poética ha trillado demasiado. Su uso hace que el poeta incurra frecuentemente en el llamado "
lugar común" o "
tópico" (alma, calma; profundo, mundo; historia, memoria; cielo, velo; etc.). Son rimas pobres. Hay otras que son arriesgadas (v. gr. catre, almojatre) porque por más que rimen los vocablos, el poeta se expone a que su discurso resulte inverosímil. Hay rimas ricas (aquellas que, según Domínguez Caparros "[...] no coinciden con terminaciones gramaticales (sufijos derivativos, terminaciones verbales, palabra simple y compuesta, etc.). Puede considerarse también como rica la rima consonante entre palabras no muy usadas por la tradición poética. La característica fundamental de esta clase de rima es que cumple perfectamente su función exclusivamente fonética, sin adherencias de sentido gramatical y sin recuerdos de usos anteriores muy evidentes."
Considero que
verso-universo es un tópico, que se acentúa mucho más en el caso de emplearse en versos contiguos, como el pareado final de tu soneto. ¿Qué debemos hacer para que el peso de esas rimas se equilibre en el texto del poema? Crear imágenes que resalten por su particular belleza, que sean la joya solitaria del poema, como ocurre en:
¿Acaso soy culpable de tener
alma de trapecista audaz e inquieta?
guardo un triple mortal en el haber
para el debut de mi postrer pirueta.
Que el poema entero se recuerde y celebre por esos versos especiales y que el nivel de la emoción o el lirismo no decaiga, o esté ausente ─que es peor─ en toda su extensión. Dicho esto, siempre con fines constructivos, querida
Isabel, sin ánimos de ser purista o de hacer comentarios autoritarios con ínfulas de catedrático de un arte en el que todos somos aprendices.
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