Armando Gómez
Poeta recién llegado
Forzando cerrojos y tocando timbres cerré un par de puertas al cielo, ahora soy el niño malo quebrando su propio espejo
Burlandome del tiempo y de su cara pálida, hasta hacerlo consciente de su inexistencia
Tirando piedras de origami al rencor, le formé un ave fénix al cuervo que insiste
Necio para encerrarme y obligarme a sentir vivacidad, que golpea mientras se ríe de mis chistes
Como un bufón en una corte vacía, tratando de hacer travesuras a una justicia desierta
Como un ladrón en medio de una casa llena, no sé que sacar de mi alma primero
Como un mono en una selva nueva, bailando y tirando frutos de cerebro al aire
Porque el uso de razón se pierde entre la niebla sabia del incauto
Y la jodida dualidad se contrae para soltar hordas de mundo, contra el que anda en las nubes
Hasta que caiga al suelo donde nunca se sintió lleno
Y tenga que ser como el cosmos, buscando vacío para expandirse
No hay manera de redimirse para el exiliado, solo hacerse extrangero
En la basura la moral y la falsa identidad, exigen reciclarse, como malos políticos en malas épocas
En la maleta la calma y la virtud, como algodón de buena clase, no se escucha cuando se pega contra las paredes
Y voy surfeando entre carretas vacías, y tratando de saltar antes de caer, se me
olvida que soy el buey
Esperando llegar a puerto, sin brújula a la que ofender
Sin otro plan, como padre sin compromiso, vomitando el ámbar de una tarde fea
Perfume de diciembre, que en su árbol falta estrella, pero sobra leña para encender luz propia
La sombra la hace la luna y su empatía con mi insomnio
Isla de drama, que premia al estado de ánimo que se quedé con el coco
Patrimonio de hidratación infinita, de insolación efímera pero ametralladora
Testimonio de la oveja negra que se fue lejos del establo, para matar al lobo o aliarse con él
Aprendiendo los diálogos con la vida, se omiten algunas escenas dramáticas, y la película se hace comedia.
Burlandome del tiempo y de su cara pálida, hasta hacerlo consciente de su inexistencia
Tirando piedras de origami al rencor, le formé un ave fénix al cuervo que insiste
Necio para encerrarme y obligarme a sentir vivacidad, que golpea mientras se ríe de mis chistes
Como un bufón en una corte vacía, tratando de hacer travesuras a una justicia desierta
Como un ladrón en medio de una casa llena, no sé que sacar de mi alma primero
Como un mono en una selva nueva, bailando y tirando frutos de cerebro al aire
Porque el uso de razón se pierde entre la niebla sabia del incauto
Y la jodida dualidad se contrae para soltar hordas de mundo, contra el que anda en las nubes
Hasta que caiga al suelo donde nunca se sintió lleno
Y tenga que ser como el cosmos, buscando vacío para expandirse
No hay manera de redimirse para el exiliado, solo hacerse extrangero
En la basura la moral y la falsa identidad, exigen reciclarse, como malos políticos en malas épocas
En la maleta la calma y la virtud, como algodón de buena clase, no se escucha cuando se pega contra las paredes
Y voy surfeando entre carretas vacías, y tratando de saltar antes de caer, se me
olvida que soy el buey
Esperando llegar a puerto, sin brújula a la que ofender
Sin otro plan, como padre sin compromiso, vomitando el ámbar de una tarde fea
Perfume de diciembre, que en su árbol falta estrella, pero sobra leña para encender luz propia
La sombra la hace la luna y su empatía con mi insomnio
Isla de drama, que premia al estado de ánimo que se quedé con el coco
Patrimonio de hidratación infinita, de insolación efímera pero ametralladora
Testimonio de la oveja negra que se fue lejos del establo, para matar al lobo o aliarse con él
Aprendiendo los diálogos con la vida, se omiten algunas escenas dramáticas, y la película se hace comedia.