Mi dolorosa quimera (Zéjel)

Manuel Bast

Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Qué tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.

 
Última edición:
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Que tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.


Desencuentro amoroso, tristeza y dolor son fuentes de inspiración, precioso poema que le leído con placer amigo Manuel.- Abrazo.
Miguel.
 
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Que tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.

Bonitas y sentidas letras nos dejas Manuel donde tu inspiración envuelve al lector
de principio a fin. Ha sido un placer poder pasar por tu espacio.
Un abrazo. ¡ Feliz Navidad!
 
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Que tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.

Enhorabuena poeta. Un buen trabajo este zéjel. Y triste, pero real. Saludos. Bernardo de valbuena
 
Bonitas y sentidas letras nos dejas Manuel donde tu inspiración envuelve al lector
de principio a fin. Ha sido un placer poder pasar por tu espacio.
Un abrazo. ¡ Feliz Navidad!
Estimada Tere, amiga y poetisa, me llenan tus palabras que agradezco desde el fondo de mi corazón.
Muchas gracias!
 
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Que tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.

Una separación prematura que dejó todo abierto. Un abrazo, Manuel.
 
Estupendo Zéjel Manuel, Dolientes tus letras pero es un hermoso
poema paisano, grato siempre leerte. Besitos cariñosos apretados
en tus mejillas. ¡Felices fiestas, bueno sin entrar en detalles!!
Ana Mercedes estimada poetisa y paisana, siento inmenso placer de encontrarme con tu visita,
gracias por ese gentil comentario que alimenta mi espíritu.
Un gran abrazo y mi deseo merecido de bienestar para ti y los tuyos estos días de recogimiento y goce espiritual.
Con cariño
MANUEL
 
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Qué tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.


Hola Manuel, de todos los poemas que te he leído, este me llega profundamente, como te dicen en los comentarios se siente doliente.
Esas despedidas dolorosas, son pasajeras, como bien dices se verán en otro plano, Abrazo grande querido compañero Manuel.-
 
Hola Manuel, de todos los poemas que te he leído, este me llega profundamente, como te dicen en los comentarios se siente doliente.
Esas despedidas dolorosas, son pasajeras, como bien dices se verán en otro plano, Abrazo grande querido compañero Manuel.-
Gracias Mirta, tus gentiles palabras me impulsan y alientan a seguir contra toda adversidad.
Son como bien dices, palabras sentidas, pero que llevan intrínsecas la esperanza del encuentro.
Un gran abrazo
MANUEL
 
Última edición:
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Qué tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.

Quedó magnífico !!! Un gusto pasar.
Abrazo.
 
Me gustan estas composiciones tan arcaicas, de hecho yo las he compuesto más de una vez.
Esta tuya es absolutamente triste. Un sentimiento desesperado. El porvenir lleno de sombras.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huida,

No sé si es impostura o hay algo de realidad en tu zéjel, espero que no, por tu bien.
Un abrazo.
 
Me gustan estas composiciones tan arcaicas, de hecho yo las he compuesto más de una vez.
Esta tuya es absolutamente triste. Un sentimiento desesperado. El porvenir lleno de sombras.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huida,


No sé si es impostura o hay algo de realidad en tu zéjel, espero que no, por tu bien.
Un abrazo.
Eratalia amiga gracias por tu visita y la huella gráfica que dejas.
Primera vez, te confieso, que hago algo en esta estructura, de las más viejas en la poesía clásica.
Lamentablemente el tema es extraído de una vivencia personal.
Un afectivo saludo
MANUEL
 
¡Cuánto dolió tu partida!
sin adiós, sin despedida.

Mi dolorosa quimera,
no sabes cuánto quisiera
volverte a ver. Si pudiera
a cambio daría mi vida.

Se ha rasgado el juramento
de nuestro amor. ¡Qué tormento!,
este, que en tu muerte siento
como la sal en la herida.

Avizoro un porvenir
lóbrego, sin discernir,
entre un aciago vivir
o apresurarme en la huída,

y encontrarnos en el cielo,
deshaciendo el bruno duelo
con el sagrado consuelo
de tu eterna bienvenida.

Excelente versos donde la melancolía y el reencuentro se hacen presas de su poema. Vaya un saludo para usted.
 

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