El duende enamorado
Sus pasos se perdían por una encrucijada
de nácar y olivino. Feliz y enamorada
jugaba con la aurora buscando en el rocío
las lágrimas del duende que tanto la quería.
Siguió por el arroyo -ya casi amanecía-
y vio a su duende muerto flotando con el río.
¿Por qué me abandonaste si sabes que te amaba?
¿Acaso las caricias, la voz que te cantaba,
los ojos ambarinos que llenos de dulzura
cubrían tu semblante de amor y sentimiento,
se fueron para siempre llevados por un viento
que mira al horizonte carente de ternura?
Y llora la muchacha. Su gesto compungido
conmueve a los jilgueros, que salen de su nido
trinando por la niña, perdida su alegría,
sin duende, abandonada, perdida la ilusión.
Y el canto de las aves devuelve su razón:
El duende enamorado no es más que fantasía.
--..--
CHU
Sus pasos se perdían por una encrucijada
de nácar y olivino. Feliz y enamorada
jugaba con la aurora buscando en el rocío
las lágrimas del duende que tanto la quería.
Siguió por el arroyo -ya casi amanecía-
y vio a su duende muerto flotando con el río.
¿Por qué me abandonaste si sabes que te amaba?
¿Acaso las caricias, la voz que te cantaba,
los ojos ambarinos que llenos de dulzura
cubrían tu semblante de amor y sentimiento,
se fueron para siempre llevados por un viento
que mira al horizonte carente de ternura?
Y llora la muchacha. Su gesto compungido
conmueve a los jilgueros, que salen de su nido
trinando por la niña, perdida su alegría,
sin duende, abandonada, perdida la ilusión.
Y el canto de las aves devuelve su razón:
El duende enamorado no es más que fantasía.
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CHU
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