Palomas sempiternas, ninfas griegas,
componen el cortejo de Artemisa.
Son siete hermanas jóvenes y ciegas.
Huyen de Orión, las Pléyades a prisa.
Bóveda helénica, también moderna.
Luz Babilónica y Mesopotámica
que duerme mientras el planeta hiberna
aguardando radiante panorámica.
Casiopea y Andrómeda, los nombres.
La madre y su hija lucen sus vestidos.
para el deleite de pequeños hombres
que colman su atención y sus sentidos.
Leónidas, Perseidas, Eta Acuáridas.
Caen lluvias de fuego celestiales
que dan refresco a las miradas áridas
en mantos boreales como australes.
Solemne es el sentir de nuestra Luna
con la sombra terrestre en su contorno.
Eclipsa al Sol la noche de fortuna
a cambio de teñir de rojo adorno.
Sin la pompa del Halley, McNaught llega
marcando un gran contraste en el solsticio.
Es rutina seguir el haz de Vega,
y estar en equinoccio, nuestro vicio.
La lista de los astros rutilantes
parte con Almagesto y Ptolomeo.
Modelos de Copérnico, brillantes.
Hermosa es la visión de Galileo.
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