Oona
Poeta recién llegado
En el último aliento de la noche, una nube se llevó tu adversidad
y se llevó en ella un pedazo de mi estómago.
Tanta falta me haces,
cómo la propia voz que se ha extinguido en mi lamento, desgarrada y trémula laringe.
Ya no eres
la voz que yo amaba
ni la piel ni los huesos...
Ni la pupila dilatada
en el brillo de tu abismo,
dolor pasión ambivalente
asunción de tu recuerdo,
blanquitud sequedad
vuelve del polvo y de la cal,
amígdala deshidratada grita
en tu estertor cadavérico.
Tinieblas y sombras de ultratumba
te han cortado de mí,
te arrancaron de mi cuerpo
como si me arrancaran las vísceras,
siento solo este hueco
amplio y desolado,
cómo una caverna,
la humedad trasmina,
esperando la unificación con la tierra,
la pausa eterna,
despertar del letargo de esta vida,
a la luz del momento cero.
y se llevó en ella un pedazo de mi estómago.
Tanta falta me haces,
cómo la propia voz que se ha extinguido en mi lamento, desgarrada y trémula laringe.
Ya no eres
la voz que yo amaba
ni la piel ni los huesos...
Ni la pupila dilatada
en el brillo de tu abismo,
dolor pasión ambivalente
asunción de tu recuerdo,
blanquitud sequedad
vuelve del polvo y de la cal,
amígdala deshidratada grita
en tu estertor cadavérico.
Tinieblas y sombras de ultratumba
te han cortado de mí,
te arrancaron de mi cuerpo
como si me arrancaran las vísceras,
siento solo este hueco
amplio y desolado,
cómo una caverna,
la humedad trasmina,
esperando la unificación con la tierra,
la pausa eterna,
despertar del letargo de esta vida,
a la luz del momento cero.
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