Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aunque no vuelvas de tu viaje
de una ida, las huellas de ese tren
siguen enterradas en mi pecho
como una estatua que se levanta
para honrar a los caidos en desventura
Entre tiempos repetidos por demás,
pongo mis ojos sobre ellas,
infundando un retorno sorpresivo
en la terquedad de un iluso sentimiento
Aveces creo ver el hollin a la distancia,
acercándose de a poco, acompañado
de un silbido no extraño a mis oídos
de quimeras azules
Las que se discipan al llegar el viento
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