“Lamentos de mi barranco”
Soy barranco sediento,
son ausentes mis aguas,
ya nos llamó Unamuno
“cadáveres de río", en su añoranza,
y era su voz lamento del destierro
que esculpía en el viento la palabra:
-¡Noble tierra que cuenta la verdad,
que a sus hijos no engaña!-
Cómo llora el barranco su sequía,
gritan la ortiga, el cardo, la tabaiba
y el retorcido tronco de una higuera,
llevan la sed eterna en sus entrañas
y acusan a las nubes,
de sus promesas vanas,
de lluvias torrenciales
que corran como yegua desbocada,
que arrasen la maleza
de esta melancolía que me atrapa;
de los amores muertos
que enraizados perviven en el alma.
Y hubo un nuevo latir, caudal de vida,
entonces fui del río remembranza;
lamieron mis orillas
aquellas aguas claras
y tuve miedo, miedo de perder
su lento galopar de yegua mansa,
que juega con los niños, que es su espejo.
Sentí que poco a poco se alejaba,
que la esperaba el mar
como última morada.
Me dejó este vacío inconsolable.
Soy la voz de un barranco en su nostalgia,
que aún guarda de recuerdo un verde sauce
y esta maldita sed que no se apaga.
https://es.slideshare.net/roberto662/unamuno-en-fuerteventura-1946195
Soy barranco sediento,
son ausentes mis aguas,
ya nos llamó Unamuno
“cadáveres de río", en su añoranza,
y era su voz lamento del destierro
que esculpía en el viento la palabra:
-¡Noble tierra que cuenta la verdad,
que a sus hijos no engaña!-
Cómo llora el barranco su sequía,
gritan la ortiga, el cardo, la tabaiba
y el retorcido tronco de una higuera,
llevan la sed eterna en sus entrañas
y acusan a las nubes,
de sus promesas vanas,
de lluvias torrenciales
que corran como yegua desbocada,
que arrasen la maleza
de esta melancolía que me atrapa;
de los amores muertos
que enraizados perviven en el alma.
Y hubo un nuevo latir, caudal de vida,
entonces fui del río remembranza;
lamieron mis orillas
aquellas aguas claras
y tuve miedo, miedo de perder
su lento galopar de yegua mansa,
que juega con los niños, que es su espejo.
Sentí que poco a poco se alejaba,
que la esperaba el mar
como última morada.
Me dejó este vacío inconsolable.
Soy la voz de un barranco en su nostalgia,
que aún guarda de recuerdo un verde sauce
y esta maldita sed que no se apaga.
https://es.slideshare.net/roberto662/unamuno-en-fuerteventura-1946195
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