Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me puse andar los caminos
con una ligera alforja.
En el yunque de la vida
fui moldeada en su forja.
En mi existencia fui hallando,
mis tristezas y alegrías.
Girando como el zodiaco
dando pasos noche y días.
Fui cosiendo mis remiendos,
fui llenando mi cuchara
y he llegado donde estoy
sin que nadie me pisara.
Hoy, mis huesos son sarmientos,
mi cabeza peinan canas .
Quien quiera ponerme un yugo
se quedará con las ganas.
No voy buscado la gloria,
tampoco, iré de rodillas.
Cuando escribo lo que siento
mis palaras son sencillas.
Que mi tintero y mi pluma
solo mi tinta derrama.
Y siempre visto el papel
con mi voz y mi anagrama.
No moriré sin vivir,
ni viviré medio muerta .
La muerte me hallará viva,
el día que entre en mi puerta.
con una ligera alforja.
En el yunque de la vida
fui moldeada en su forja.
En mi existencia fui hallando,
mis tristezas y alegrías.
Girando como el zodiaco
dando pasos noche y días.
Fui cosiendo mis remiendos,
fui llenando mi cuchara
y he llegado donde estoy
sin que nadie me pisara.
Hoy, mis huesos son sarmientos,
mi cabeza peinan canas .
Quien quiera ponerme un yugo
se quedará con las ganas.
No voy buscado la gloria,
tampoco, iré de rodillas.
Cuando escribo lo que siento
mis palaras son sencillas.
Que mi tintero y mi pluma
solo mi tinta derrama.
Y siempre visto el papel
con mi voz y mi anagrama.
No moriré sin vivir,
ni viviré medio muerta .
La muerte me hallará viva,
el día que entre en mi puerta.
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