Un cansancio inmenso cae sobre mi,
una tristeza de plomo
se agarra a mi cuerpo
como un abrazo negro.
Me pesa el pecho al respirar
hasta que mis ojos se abren,
detrás de ellos .
Se levanta mi cuerpo y mi voluntad.
Dejo la cama atrás
y mis pies se atreven
a recorrer el pasillo.
El sillón inmóvil y callado
me recoge como una madre
y poco a poco la ventana aparece
delante de mi vista.
Como un imán,
la calle me llama;
con ella la vida se acorta,
se lleva el dolor.
Otra vez
salta la vida delante de mi
y es ligera y dulce.
El cuerpo es mas liviano
y el día se destapa;
nos hemos dado permiso
para volar
la vida y yo.
una tristeza de plomo
se agarra a mi cuerpo
como un abrazo negro.
Me pesa el pecho al respirar
hasta que mis ojos se abren,
detrás de ellos .
Se levanta mi cuerpo y mi voluntad.
Dejo la cama atrás
y mis pies se atreven
a recorrer el pasillo.
El sillón inmóvil y callado
me recoge como una madre
y poco a poco la ventana aparece
delante de mi vista.
Como un imán,
la calle me llama;
con ella la vida se acorta,
se lleva el dolor.
Otra vez
salta la vida delante de mi
y es ligera y dulce.
El cuerpo es mas liviano
y el día se destapa;
nos hemos dado permiso
para volar
la vida y yo.