Una pequeña luna
salta rota delante de mis ojos,
se esconde en los muros,
se mete en la negra noche.
En mis pies la gata duerme
absorbiendo el calor del brasero,
las dos buscamos calor,
compañía y a veces sueños.
Dentro de la “ camilla”
hay un mundo secreto,
los pies se calientan despacio,
la gata acaricia mi descanso,
los pensamientos flotan
sobre las “enaguillas”
y siempre un libro me acompaña
mientras la luna se asoma
rota tras la ventana.
Se oye el silencio
“cantar” despacio por el cuarto.
Andan con lentitud las horas
brillando bajo la luz de la mesa
rozando a penas
las manillas del reloj
y balanceando lento su badajo
sin parar nunca
porque yo no lo dejo parar
en su infinito trabajo.
Se ha escapado la lunita rota
del “cielo” de mi ventana,
se perderá por los tejados
haciendo ronda
hasta que la luz de la mañana
la esconda
y dormirá el día
levantándose perezosa
en otra noche callada.
salta rota delante de mis ojos,
se esconde en los muros,
se mete en la negra noche.
En mis pies la gata duerme
absorbiendo el calor del brasero,
las dos buscamos calor,
compañía y a veces sueños.
Dentro de la “ camilla”
hay un mundo secreto,
los pies se calientan despacio,
la gata acaricia mi descanso,
los pensamientos flotan
sobre las “enaguillas”
y siempre un libro me acompaña
mientras la luna se asoma
rota tras la ventana.
Se oye el silencio
“cantar” despacio por el cuarto.
Andan con lentitud las horas
brillando bajo la luz de la mesa
rozando a penas
las manillas del reloj
y balanceando lento su badajo
sin parar nunca
porque yo no lo dejo parar
en su infinito trabajo.
Se ha escapado la lunita rota
del “cielo” de mi ventana,
se perderá por los tejados
haciendo ronda
hasta que la luz de la mañana
la esconda
y dormirá el día
levantándose perezosa
en otra noche callada.