James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Me dicen que no quieren,
me miran y me dicen
que no quieren...
pero en envés de la visión
la plata de un quizás
orla sus pestañas
y ese no querer
se transforma, se trastorna
la mentira, la amputada verdad
vuelve a sugerir que no,
no quieren, que no,
y ese gesto ideal
se vuelve con la bruma
en la violencia,
ahora sus ojos
despedazan la ilusión
y ciegos de un odio añadido,
te vuelven a decir que no,
no ves que esta escusa cansina
doblega la ilusión
y en este corazón todo son esquinas
y esquirlas, la bala del amor
mató el encuentro y de aquella
misión solo quedó la muerte dentro.
Y dicen que no quieren
y te callas, piensas que tal vez
faltan agallas, será que la costumbre
del rechazo a golpes de ilusión
en este moratón no pierde
la ocasión de hacer de palos.
Y ahora te lo dicen con los puños,
se agarran las vergüenzas y te escupen,
trazan sobre ti un caleidoscopio de golpes
y en el espacio donde las heridas convergen,
allí donde el dolor enciende la luz
y piensan que el enfermo ya está muerto
y se oyen las campanas y su suerte;
que no, que no, que no, te quieren..
Tu sabes que el amor empieza en el dolor
y que un no es la mitad de una afirmación
a la que entregarte, que no, que no,
que si, que si y enciendes las pupilas
con estrellas acaso las palabras
fueron bellas; que no, que no...
Caronte va remando tu lo miras,
no dejes de enjuagarte las heridas...
El verde de pupilas cuasi eternas
la floja soledad cuelga en sus piernas...
La mano que baja para cruzar las rodillas
un si que te ha dejado en la otra orilla...
me miran y me dicen
que no quieren...
pero en envés de la visión
la plata de un quizás
orla sus pestañas
y ese no querer
se transforma, se trastorna
la mentira, la amputada verdad
vuelve a sugerir que no,
no quieren, que no,
y ese gesto ideal
se vuelve con la bruma
en la violencia,
ahora sus ojos
despedazan la ilusión
y ciegos de un odio añadido,
te vuelven a decir que no,
no ves que esta escusa cansina
doblega la ilusión
y en este corazón todo son esquinas
y esquirlas, la bala del amor
mató el encuentro y de aquella
misión solo quedó la muerte dentro.
Y dicen que no quieren
y te callas, piensas que tal vez
faltan agallas, será que la costumbre
del rechazo a golpes de ilusión
en este moratón no pierde
la ocasión de hacer de palos.
Y ahora te lo dicen con los puños,
se agarran las vergüenzas y te escupen,
trazan sobre ti un caleidoscopio de golpes
y en el espacio donde las heridas convergen,
allí donde el dolor enciende la luz
y piensan que el enfermo ya está muerto
y se oyen las campanas y su suerte;
que no, que no, que no, te quieren..
Tu sabes que el amor empieza en el dolor
y que un no es la mitad de una afirmación
a la que entregarte, que no, que no,
que si, que si y enciendes las pupilas
con estrellas acaso las palabras
fueron bellas; que no, que no...
Caronte va remando tu lo miras,
no dejes de enjuagarte las heridas...
El verde de pupilas cuasi eternas
la floja soledad cuelga en sus piernas...
La mano que baja para cruzar las rodillas
un si que te ha dejado en la otra orilla...
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