En la escasez
hubo un acuerdo
entre un pobre poeta y su luna.
- Ahora estoy muy triste.
le dijo el vate amargo,
por eso es que te pido algún mendrugo.
Y ella:
No te amargues,
hermoso hermano mío;
sé bien que tu poema es insaciable,
sé bien que tu poesía es perdurable,
como una condición de vuelo contundente,
por ello es que ahora voy así en tu ayuda,
se lágrima y de júbilo pasado y su presente.
Yo:
Doy gracias a tu luz que esconde el rostro,
¡velo de corazones apagados!,
y doy con esta lira a tu esférico ser y sinfonía,
una plegaria eterna de alguien que ha vagado
entre cuartos vacíos.
hubo un acuerdo
entre un pobre poeta y su luna.
- Ahora estoy muy triste.
le dijo el vate amargo,
por eso es que te pido algún mendrugo.
Y ella:
No te amargues,
hermoso hermano mío;
sé bien que tu poema es insaciable,
sé bien que tu poesía es perdurable,
como una condición de vuelo contundente,
por ello es que ahora voy así en tu ayuda,
se lágrima y de júbilo pasado y su presente.
Yo:
Doy gracias a tu luz que esconde el rostro,
¡velo de corazones apagados!,
y doy con esta lira a tu esférico ser y sinfonía,
una plegaria eterna de alguien que ha vagado
entre cuartos vacíos.