Kin mejia ospina
Poeta adicto al portal
Después del gusto...
De la cama salté ya vacilante,
presuroso la ropa me ponía
--dime donde me escondo, le decía,
--no quiero que tu esposo me eche el guante.
-En el closet, me dijo en el instante
que el marido celoso aparecía,
yo sin pensarlo me arrojé a la vía
y por poco me quedo sin semblante.
Me sentí sumergido en el vacío
la verdad que sentía mucho frío,
y mis piernas seguían con temblor.
El resto de la historia se los cuento,
cuando pueda olvidar el mal momento,
que pase por andar de picaflor.
Kin mejia ospina
De la cama salté ya vacilante,
presuroso la ropa me ponía
--dime donde me escondo, le decía,
--no quiero que tu esposo me eche el guante.
-En el closet, me dijo en el instante
que el marido celoso aparecía,
yo sin pensarlo me arrojé a la vía
y por poco me quedo sin semblante.
Me sentí sumergido en el vacío
la verdad que sentía mucho frío,
y mis piernas seguían con temblor.
El resto de la historia se los cuento,
cuando pueda olvidar el mal momento,
que pase por andar de picaflor.
Kin mejia ospina
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