BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y sufres esa desesperación
de vivir, entre los vivos, como
un muerto. Tu cara, tu rostro,
a nadie asombran. Tus manos,
tus brazos- que a tantos, tocaron-,
ahora sueñan estrellas.
Y no te preocupan las mismas
cosas que a los demás: ni panaceas
solidarias, ni utopías ardientes,
nacen de tu boca, y todo en ella,
austero se vuelve.
Lluvia de antaño, que mojas el alma,
y la dejas resbalar-.
©
de vivir, entre los vivos, como
un muerto. Tu cara, tu rostro,
a nadie asombran. Tus manos,
tus brazos- que a tantos, tocaron-,
ahora sueñan estrellas.
Y no te preocupan las mismas
cosas que a los demás: ni panaceas
solidarias, ni utopías ardientes,
nacen de tu boca, y todo en ella,
austero se vuelve.
Lluvia de antaño, que mojas el alma,
y la dejas resbalar-.
©