Melissa Rivas
Poeta recién llegado
Cuando lo conocí
tan solo tenia 17
sus ojos reflejaban virginidad
y en sus manos la inocencia sobraba.
lo conocí así,
el sol pintaba mis mejillas
cuando su mirada no se desprendía;
nunca me crucé con tal chiquillo
que con mis cabellos dorados jugaba
entregándome su corazón novato
por culpa del destino nuestro.
Cuando lo conocí
se aferraba a mis rodillas
especialmente en las despedidas
el niño interior salía
a recorrer y pintar mis heridas,
mi corazón caía embrujado
con tal gesto ajeno;
me enseñó a esconder el dolor
como a creer en el amor verdadero
pero solo en épocas de enredo
por medio de este sueño cualquiera.
tan solo tenia 17
sus ojos reflejaban virginidad
y en sus manos la inocencia sobraba.
lo conocí así,
el sol pintaba mis mejillas
cuando su mirada no se desprendía;
nunca me crucé con tal chiquillo
que con mis cabellos dorados jugaba
entregándome su corazón novato
por culpa del destino nuestro.
Cuando lo conocí
se aferraba a mis rodillas
especialmente en las despedidas
el niño interior salía
a recorrer y pintar mis heridas,
mi corazón caía embrujado
con tal gesto ajeno;
me enseñó a esconder el dolor
como a creer en el amor verdadero
pero solo en épocas de enredo
por medio de este sueño cualquiera.