José Salas
Poeta recién llegado
La fuente de Tomares.
"El aguador y los murmuradores" José Jiménez Aranda. 1878
Tomares tiene una calle
la de la Fuente que llaman,
a mediar del siglo veinte
Pascual Madoz la citaba,
con sus palabras decía:
“tiene una fuente a la entrada”,
donde mana agua potable
envidiada por Triana,
que llevaba hasta sus puertas
por las arrias transportadas
y en el cuadro Puesto de Agua
luce una historia plasmada,
que con pincel magistral
pintó Jiménez Aranda,
donde se puede observar
en parte más elevada
“Puesto de agua de Tomares”,
que en un letrero anunciaba
un agua muy fina y dulce
por la gente allí buscada
y por sus alrededores
acampaban las gitanas
con sus casetas de lona
trapichando cosas varias.
Personajes importantes
celebraban sus veladas,
Manuel María de Arjona,
que aparte llevar sotana,
era poeta integrante
de la escuela sevillana
y el torero Pepe Illo
cuyas juergas gozan fama.
Hasta que el cólera morbo
dejó Sevilla infectada
por beber agua insalubre
que el Guadalquivir donaba.
Y encargaron a Govantes
que en su taller fabricara
unos conductos de plomo,
que en la pendiente inclinada
pudiese buscar camino
para que el agua bajara
con destino Calle Betis
a la Casa de las Aguas,
en Paseo del Arenal
junto al Puente de las Barcas
y de este modo Sevilla
pudiese beber sin trabas.
Así funciona el progreso,
sin mirar a sus espaldas,
quitándose los problemas
sin honrar apenas nada.
Sola y cubierta de limo
pues ya no se bebe el agua
allí se quedó la fuente,
en Tomares, olvidada.
Quedaron presas sus ninfas
sin nadie que las mirara
completamente invisibles
a los humanos que pasan
que absortos en sus problemas
no se fijan en sus hadas,
aunque ellas siguen volando
por debajo de las aguas
esperando que algún niño
junto al borde paseara
y con su alma angelical
que de los infantes mana
quebrase el líquido espejo
que allí las aprisionaba,
rompiendo el maldito hechizo
con su límpida mirada.
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